Arnoldo Cuellar

PRD: bajo el signo del dedazo

In Botepronto, Zona Franca on noviembre 21, 2017 at 3:04 am

Tuvieron su origen en el rechazo visceral al dedazo autoritario y excluyente del presidente que fenecía sobre su delfín; hoy, en Guanajuato, se suman alegremente a la cargada en torno al candidato construido por Márquez. Vaya caída de telón.

Los ciclos se cierran con actos simbólicos, la mayor parte de las veces de corte inconsciente.

En el origen de la izquierda perredista, nacida de la confluencia de la Corriente Democrática del PRI y los fragmentados partidos de la izquierda mexicana, se encuentra la oposición firme a la institución del dedazo presidencial: la limitación de una candidatura y un proyecto político de nación a los intereses del mandatario saliente, el gran tlatoani que quería preservar su legado o cubrir sus espaldas.

Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia Navarrete iniciaron esa lucha como una escisión frente al dominio de la tecnocracia priista inaugurada por Miguel de la Madrid y que tenía en Carlos Salinas a su gran heredero.

La apuesta casi triunfa con la integración del Frente Democrático Nacional al que se sumaron buena parte de los partidos de la izquierda, siendo el último de ellos, el PMT de Heberto Castillo.

Si bien Cárdenas no logró hacerse con la presidencia de la República, en buena medida por un fraude electoral del que sobran señales y cuyas huellas fueron cuidadosamente borradas por el salinismo, el esfuerzo logró fundar al partido de izquierda más exitoso de la historia de México, que llegó a gobernar varios estados y la capital del país, además de tener bancadas representativas e influyentes en las legislaturas que se han sucedido hasta la fecha.

Esa historia entró en una etapa de desahucio cuando varios de los fundadores, empezando por el propio Cárdenas, se retiraron del partido. La fundación de Morena por el ex dirigente y dos veces candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, vino a darle un tiro de gracia al perredismo como opción de gobierno de la izquierda.

Perdido su norte, las sucesivas dirigencias perredistas, no han tenido más opción que las de las alianzas de gobierno y electorales. Así pasó en el Pacto por México y así ocurre en el Frente Ciudadano.

Hoy, por ejemplo, el debate más significativo en la conformación del frente de PAN, PRD y MC, no es sobre los ingredientes de una posible plataforma electoral y de gobierno que vaya más allá de las vaguedades, sino sobre la forma de elegir al candidato, toda vez que el mayor terreno recorrido lo lleva el dirigente panista Ricardo Anaya, en campaña prácticamente desde que asumió el cargo.

Sin embargo esa mínima línea de negociación no se replica igual en las entidades del país. En el caso de Guanajuato, un PRD sin fuerza política y con muy escasa capacidad argumentativa, parece estar viendo en la opción del frente una posibilidad de subirse al tren panista aunque sea en el último vagón.

Sin candidatos viables para competir, los perredistas guanajuatenses ya se ven en la cargada en torno al delfín del gobernador panista, tal y como lo han expresado algunos de los voceros de las corrientes que componen ese partido en la entidad.

Es decir, lo que quieren combatir a nivel nacional, el madruguete de Ricardo Anaya, aquí lo ven con los mejores ojos. Lo que fue el origen de la lucha perredista, el combate al dedazo autoritario del PRI, ahora les parece una solución acertada en el caso del dedazo autoritario de Márquez.

Y aunque el propio Márquez ya les dijo públicamente que no los necesita, para abaratarlos aún más, de todas maneras parece que están listos para portar las matracas y las mantas de apoyo a Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, sin importar que su candidatura haya sido construida con los recursos destinados a los programas de combate a la pobreza, por cierto notablemente fallidos hasta ahora.

Así, la muerte del PRD como lo conocimos hasta ahora, moderadamente crítico así fuera solo declarativamente, vendrá de la mano con la aceptación de la lógica del poder autoritario que había conformado parte de su ADN: el sometimiento a un dedazo que persigue sobre todo el encubrimiento del gobierno que concluye.

No le será difícil al PRD convertirse en el ala izquierda de un PAN que también está desdibujado de sus principios básicos para convertirse en una maquinaria de perpetuación de la apropiación del poder público, aunque este sea cada vez más ineficaz para atender las urgencias más sentidas de la población.

Si me apuran un poco y viendo el desempeño de las últimas legislaturas, en realidad tienen ese camino muy pavimentado.

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