Arnoldo Cuellar

Nuevos (des) equilibrios políticos en Guanajuato

In Botepronto, Zona Franca on octubre 16, 2017 at 3:54 am

La tormenta perfecta puede estarse fraguando para dejar atrás el escenario de panismo monolítico que hemos vivido en los últimos tres sexenios en la entidad.

¿Quién va a tener el papel de gran elector en el PAN de Guanajuato?

Una cosa es cierta, el tiempo de los grupos y de las corrientes quedó atrás al eliminarse la posibilidad de las contiendas internas y dejar que sean las “designaciones”, el único método de selección de candidatos a todos los cargos de elección en disputa en 2018.

Hoy, resulta un contrasentido que Miguel Márquez le haya permitido a Diego Rodríguez Vallejo utilizar miles de millones de pesos de los programas destinados a combatir la pobreza y la desigualdad para construir una base política y generarse una imagen, para después propiciar el cierre de las decisiones electorales a lo que será un dedazo supervisado por el comité nacional y por los mecanismos que surjan de los acuerdos del Frente con PRD y MC.

El empleo de esos recursos, que además no lograron ninguno de sus cometidos, ni el institucional ni el político-electoral, es lo que hoy tiene a Rodríguez Vallejo sentado en el banquillo de los acusados ante las autoridades electorales y se convertirá además en el arma de los partidos de oposición en su contra.

Ahora, con la decisión que ya empieza a construirse de llevar en paquete las candidaturas a fin de construir un verdadero ánimo frentista, en Guanajuato entran a la palestra nuevos factores para integrar la plantilla de candidatos a alcaldes, a diputados locales y federales y a senadores.

Por lo pronto es de esperarse que los panistas deban dejar lugares libres para perredistas y emecistas, lo que alterará la lógica de compromisos con los que se ha manejado hasta ahora el PAN.

Y aunque Guanajuato sea territorio eminentemente panista, no tendría sentido que la alianza no operara aquí. La lógica que operará es la de una apertura total a las composiciones electorales entre los tres partidos, unos cediendo fortalezas allí donde las tienen y otros recibiendo beneficios, la cual sería la única manera de consolidar al Frente a nivel nacional.

En Guanajuato ni PRD ni MC aportan mucho a un PAN que hasta ahora ha sido autosuficiente e incluso prepotente, pero que deberá someterse al bien mayor de consolidar una candidatura presidencial competitiva.

Por otra parte, la oposición también se recompone. La incursión de la líder moral del PVEM en el escenario nacional, independientemente de los resultados que obtenga, le dará un mayor peso en la toma de decisiones de su partido a nivel nacional.

Si Beatriz Manrique Guevara, de por sí ya muy respetada por su dirigencia nacional, logra afianzar su espacio de influencia, seguramente será un factor en la composición de las candidaturas de la alianza con el PRI en Guanajuato.

En ese sentido, las posibilidades de un candidato como José Luis Romero Hicks se acrecientan. Su carácter de priista aligerado, con vertiente ciudadana y hasta vetas de panismo en su historia profesional, pueden darle verdadero oxígeno a una candidatura anti oficialista en Guanajuato.

La desaparición de PRD y PVEM como opciones independientes para ir en las alianzas, dejará a Morena como la tercera fuerza política en la entidad. Una candidatura ciudadana y fresca como la que se vislumbra de Antares Vázquez Alatorre, puede quitarle votos a las coaliciones que se formen en torno al PAN y al PRI, además de recibir el impulso de la ola lopezobradorista.

Podemos estar en la antesala de una verdadera recomposición del escenario partidista en Guanajuato y en el preámbulo de un gobierno totalmente diferente a los que hemos tenido en el último cuarto de siglo en la entidad, sin la hegemonía casi soviética con la que el PAN se ha manejado en por lo menos los tres últimos sexenios.

Desde luego, esto no significa que lo que venga puede ser peor o mejor que lo que ya hemos visto, pero sin duda será diferente.

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