Arnoldo Cuellar

Meade o Anaya: la decisión de Márquez

In Botepronto, Zona Franca on octubre 13, 2017 at 3:03 am

La crispación nacional le descompone los escenarios a Miguel Márquez y lo saca de la zona de confort; en las semanas que viene deberá tomar decisiones que tendrán consecuencias para Guanajuato y su futuro.

En los próximos días, el gobernador Miguel Márquez enfrentará un verdadero dilema: el de seguirle siendo leal a su aliado Ricardo Anaya, con quien ha pactado su proyecto sucesorio y hasta una posible incursión en la política nacional; o sentarse a negociar las partidas presupuestales del próximo año con José Antonio Meade, el secretario de Hacienda del gobierno priista hacia quien Anaya ha enfocado sus baterías políticas.

Diversas acciones a lo largo de los últimos meses, particularmente la comida de principios de esta semana, han dejado claro que el gobernador de Guanajuato decidió no hacer bloque con la docena de mandatarios de su partido que han tomado distancia de Anaya. Márquez ha permanecido cercano al dirigente nacional, ha hecho pactos de mutuo beneficio con él y en su actual batalla está obligado a respaldarlo.

Parte de esos compromisos, el cual ha sido filtrado por los cercanos al propio gobernador, es el de convertirse en prospecto para dirigir el partido a nivel nacional una vez que Anaya se separe del cargo para buscar la candidatura presidencial.

Quizá por eso, el entorno de Márquez ha arreciado las presiones para que algunas realizaciones pendientes puedan inaugurarse en lo que queda de octubre, a fin de estar listo para cualquier eventualidad y poder presentar una licencia al Congreso.

Sin embargo, todos esos acuerdos se tomaron antes de la renuncia de Margarita Zavala al PAN y del estrechamiento de lazos de los cuadros calderonistas, sobre todo en el Senado de la República, con el gobierno de Peña Nieto.

También ocurrieron antes de la escalada de ataques entre Ricardo Anaya, el PRI y el gobierno de ese partido, derivado de lo cual Ricardo Anaya se decantó por “destapar” al secretario de hacienda Meade como el próximo candidato priista, buscando adicionalmente colocarlo como blanco de sus competidores en el gabinete peñista.

Por lo pronto, el titular de la SHCP ya mandó la señal de que el presupuesto 2018 se negociará directo con los gobernadores y no con los liderazgos de las bancadas en el Congreso, de manera que de conseguir acuerdos sólidos, serán los gobernadores quienes forzarán a los diputados de su entidad a aprobar el presupuesto, sacándole el tapete al coordinador parlamentario de Anaya.

Es ahí donde Miguel Márquez tendrá que tomar definiciones y elegir con quien queda mal, a él que tanto le gusta evitar conflictos. Si decide apoyar a Anaya, comprará un conflicto no precisamente con Meade sino con la integración de su paquete presupuestal.

¿Será capaz Márquez de cambiar el destino de Guanajuato, y la suerte de su último año, por el plato de lentejas de la aventura política nacional y el afianzamiento de su delfín en Guanajuato?

¿O, por el contrario, cerrar bien su sexenio le hará abandonar sus proyectos transexenales y optar por bajarse de la confrontación desatada por Anaya al interior y el exterior del PAN, para concentrarse en gobernar?

En cualquier caso, la decisión de un Miguel Márquez que sistemáticamente ha eludido los escenarios de conflicto, ante una disyuntiva que no parece admitir soluciones intermedias, definirá radicalmente la suerte de la política de Guanajuato en 2018.

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