Arnoldo Cuellar

El dengue creció por negligencia

In Botepronto, Zona Franca on septiembre 4, 2017 at 3:21 am

Un poderoso subsecretario de Salud, Fernando Reynoso Márquez, responsable de Administración y Finanzas, tomó la decisión de restringir el presupuesto de las brigadas de fumigación; ahí empezó el problema.

Empezaron negándolo, finalmente tuvieron que reconocerlo ante la fuerza de las evidencias. A la Secretaría de Salud de Guanajuato y a su nuevo titular Daniel Díaz Martínez le estalló en las manos una crisis que se venía incubando de tiempo atrás.

Aunque hay muchos ciudadanos, sobre todo ambientalistas, que no concuerdan con la técnica de las fumigaciones para combatir al mosquito que es el vector de transmisión de la enfermedad, por sus efectos colaterales, para los epidemiólogos del sector público no había otra manera de mantener a raya el peligro de esta enfermedad de zonas tropicales.

Sin embargo, expertos en el tema y funcionarios del propio sector salud que no pueden decirlo abiertamente, confirman que en el origen del actual brote se encuentra una drástica decisión tomada por el Coordinador General de Administración y Finanzas de la Secretaría de Salud de Guanajuato, Fernando Reynoso Márquez, quien unilateralmente tomó la decisión de disminuir los recursos destinados a las brigadas fumigadoras en el presupuesto de este año.

El asunto se comenta sotto voce en los pasillos de las distintas instancias del sector salud, debido a que Reynoso Márquez, un funcionario de nivel subsecretario, ha ostentado un gran poder en la actual administración por una razón: es primo del gobernador Miguel Márquez Márquez.

Y aunque la fumigación se ha retomado al ver el repunte de casos, el daño ya está hecho.

La Secretaría de Salud estatal debió salir a reconocer 363 casos la semana pasada, ante las cifras que divulgaba ya el gobierno federal. En el reporte epidemiológico a la semana 34 del año, el último dado a conocer, se confirman ya 510 casos, la mayoría de los cuales se concentran en Celaya con 136 casos y Juventino Rosas, con 68; lo que coloca a la entidad en el segundo lugar nacional solo por debajo de Chiapas con 721 casos.

El repunte que se observa en León este fin de semana y que ha tenido expresiones variadas en redes sociales, como las compartidas por el  exlegislador panista, ex director del DIF y ex funcionario de la Secretaría de Salud Federal, Miguel Gutiérrez Hernández, aún no se registra en las estadísticas pero muy probablemente aparecerá en los próximos reportes como un incremento sustancial, dado el peso demográfico de León.

Lo preocupante es que este brote de un padecimiento que se encontraba relativamente controlado, tiene un responsable que no podrá recibir ya no digamos una sanción, ni siquiera una mínima investigación, por su carácter de consanguíneo de un gobernador que niega el nepotismo pero que lo ha practicado con alegría singular desde sus anteriores cargos en la función pública.

La situación es delicada, además, porque no se ha estado realizando inteligencia epidemiológica para ubicar donde se producen los brotes e informar intensivamente a la población de la zonas y los lugares aledaños sobre medidas concretas de prevención. La dependencia se sigue limitando a las recomendaciones genéricas.

Sería preocupante que no se quiera informar porque no se tiene toda el panorama. Pero lo sería aún más si simplemente se quiere encubrir la negligencia de un funcionario poderoso aunque incompetente.

Miguel Márquez ha asegurado que en su gobierno no hay nepotismo, aunque los hechos lo desmienten, pues su familia directa, sus familiares de segundo y tercer grado y también los de carácter político, abundan en las nóminas de las dependencias.

El pretexto es que ya se encontraban ahí desde antes y es cierto, peor también Márquez ha ostentado puestos de poder desde hace más de 15 años, lo que significa que la práctica de favorecer a familiares está arraigada y es casi normal por lo que ya no se le ve como un problema.

Lo mismo ocurre con otras familias poderosas en el PAN, lo que no quiere decir que sea un comportamiento sano y republicano. Simplemente, los vicios son ya parte del paisaje y los hemos normalizado.

Sin embargo, esa es una cosa y otra muy distinta que se confíen políticas de impacto en segmentos amplios de población a quienes no tienen capacidad ni perfil para evaluar las consecuencias de sus decisiones.

¿Estaremos ante un caso así? No lo sabremos en este gobierno, que sistemáticamente se ha negado a investigar las causas de sus fallos y menos en tratándose de un familiar “del jefe”.  A eso ha llegado el PAN en Guanajuato.

  1. Apenenas se da cuenta ya tiene varios años haciendo lo que le place, con un amplio desconociemnto de temas administrativos y políticos y con un equipo que hace a voluntad modificaciones a conveniencia de ellos mismos, hay mucho que se puede hablar de él de Y muchos otros funcionarios. Si quieren información por inbox nos ponemos de acuerdo.

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