Arnoldo Cuellar

Diego Sinhue: navegar con lastre

In Botepronto on agosto 9, 2017 at 3:49 am

El aspirante panista empujado por Miguel Márquez para sucederlo tiene en eso sus mayores ventajas y también su principal debilidad; sin embargo, el plan de ser un continuador y hasta un solapador, corre serios riesgos, como muestra la historia repetidamente.

Dicen los rancheros que cuando se montan los equinos muy jóvenes, se corre el riesgo de “hacerlos pandos”. La frase funciona en la pedagogía y en la vida: asignar responsabilidades excesivas a quien no está listo para ellas puede llegar a ser peligroso y frustrante.

Hace dos años, el joven Secretario de Desarrollo Social que llegó a ese cargo como una compensación por los desarreglos de la elección de candidato del PAN para León, se veía con ilusión en una candidatura a senador o repitiendo para la alcaldía del municipio por  el que ha sido regidor, diputado local y federal.

Sin embargo, a la vuelta de los meses se fue configurando un plan, guiado por el gobernador Miguel Márquez Márquez, para construir una alternativa a quien se convirtió en su Némesis, su compañero de andanzas y exjefe en el PAN estatal, Fernando Torres Graciano.

Todo fue pensado para fortalecer a Rodríguez Vallejo; la dependencia asignada, donde Éctor Jaime Ramírez Barba puso orden pero no logró proyectar una imagen confiable; el presupuesto adicional; la imagen del gobierno colgada de un solo programa.

La juventud de su sucesor, su maleabilidad y su carácter afable le llenaron el ojo a Márquez quien parecía estar a la búsqueda de un clon de sí mismo.

Sin embargo, resultó inevitable que junto con sus complacencias, Márquez también heredara a Diego sus propios compromisos y su estructura. Prácticamente todo el gabinete marquista, con alguna honrosa excepción, tiene sus veladoras puestas en Diego Sinhue para repetir en el cargo o por lo menos quedarse en el gobierno.

El colmo es que no parece haber los suficientes puestos de primer nivel para todos los que quieren repetir y los que quieren ascender. Sin embargo, el delfín no puede en este momento hacerle el feo a nadie, lo que empieza a entorpecer su operatividad y a afectar el diseño de una estrategia coherente.

La reciente foto del exsecretario de Desarrollo Social con 21 de los 26 alcaldes panistas es un error que raya en el suicidio, pero que el aspirante no puede evitar.

Hoy por hoy, los alcaldes en mayor o menor medida controlan parte importante de las estructuras panistas que serían indispensables en caso de que la candidatura se definiera en una elección abierta a la militancia o en una asamblea.

Sin embargo, muchos de esos alcaldes gozan de una pésima imagen y de bajísima popularidad de cara a la población, lo que le quita a Rodríguez Vallejo la posibilidad de verse como un político fresco y la opción de plantear una renovación generacional en las estructuras de su partido.

El cordón umbilical de Diego con Márquez se refleja también en su imposibilidad para plantear políticas alternativas que corrijan el rumbo perdido por la actual administración,

No puede hablar de seguridad; no puede hacerlo sobre el seguro popular; no podrá enfocarse en los bajos salarios de las empresas de capital extranjero; tampoco de los subsidios a esas empresas; ni soñar que hable de transparencia o de rendición de cuentas.

Siguiendo ese guion, el joven candidato panista se verá tan viejo como un candidato priista de los años sesenta, rindiendo pleitesía a su antecesor, aún cuando la imagen de éste se caiga a pedazos. Ya se ve en el discurso de minimización de las críticas y en verlas como un complot para evitar “que se consolide la candidatura” (¿no es esa la función de la oposición?).

Con este proceso político, el PAN llegó al colmo del desviacionismo de sus principios originarios y termina siendo un PRI patito, como dijo Fernando Torres Graciano, con mucho conocimiento, pues parte de esta conversión pasó por sus manos cuando se construyó la candidatura del propio Márquez.

Sin embargo, el mecanismo tiene una falla que explotará tarde o temprano. La confianza de Miguel Márquez en Diego Sinhue Rodríguez no se ha sustentado en sus capacidades o sus potencialidades, sino en el control que ha establecido sobre él. En la historia se ha visto muchas veces como esa situación se revierte en proporción directa a la presión ejercida.

De lograr la candidatura y, a la postre, la gubernatura, la definición de un nuevo estilo de liderazgo y el sacudirse la sombra de Márquez serán las prioridades de Rodríguez Vallejo y las presiones y la humillación del proceso serán el mayor combustible para eso.

¿Ejemplos? Echeverría y Díaz Ordaz; López Portillo y Echeverría; Zedillo y Salinas. ¿Algo más local? Márquez y Oliva; Zamarripa y Chowell: Trujillo y Torres Graciano. Digo, por si alguien no se acuerda.

 

 

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