Arnoldo Cuellar

Las malas compañías

In Botepronto, Zona Franca on diciembre 12, 2016 at 4:06 am

Un político no solo es evaluado por su desempeño y sus conceptos, también cuentan las compañías de las que se rodea y las alianzas que concreta.

La intensa semana previa a la asamblea dominical que vivió el Partido Acción Nacional, nos permitió acceder a algunos de los secretos mejor guardados de las precampañas que enfrentan a los integrantes de la meritocracia oficialista que reina en Guanajuato desde hace dos décadas y media.

Por ejemplo, la reunión en Silao a mediados de noviembre, convocada por el exalcalde Gerardo Valdovino y donde resaltó la presencia del panista histórico Elías Villegas Torres, tuvo entre sus asistentes al empresario irapuatense Rafael Barba Vargas.

Así lo relata el diario A. M., en una crónica que causó conmoción entre los panistas, apoyada con una grabación del discurso del anfitrión donde destapa sin recato al secretario de Desarrollo Social, Diego Rodríguez Vallejo, como el candidato a la gubernatura de Miguel Márquez Márquez.

Hasta ahora, ninguno de los detalles de esa narración ha sido desmentido o aclarado.

Aquí hemos hablado extenso de Barba Vargas y del oscuro papel que ha jugado antes y durante el gobierno de Miguel Márquez, como financiero de campañas e intermediario en las grandes contrataciones del sexenio.

Lo que se ve no se pregunta y la bonanza financiera de Rafael Gallo Barba, a partir del arribo al gobierno de su compadre Miguel Márquez, es inocultable.

Un empresario pequeño, dueño de una preparatoria y una agencia de viajes, acreedor de varias instituciones bancarias, construye hoy sin tapujos el hotel más moderno de Irapuato con una inversión que supera los 100 millones de pesos.

Entre los constructores de Irapuato del estado circula la especie de que no hay posibilidad de ganar una licitación de obra pública, si no se habla antes con el Gallo Barba.

Los invencibles proveedores del Seguro Popular, Intercontinental de Medicamentos y Distribuidora de Medicamentos, ganadores de dos contratos y varias ampliaciones que alcanzan los 12 mil millones de pesos, todo después de que se declaran desiertas las licitaciones, también deben mucha de su suerte al inefable compadre.

Programa Escudo, el fracaso más caro del gobierno de Miguel Márquez, tiene en su haber la presencia de Barba en aquel viaje a Washington cuando el gobernador, su secretario de finanzas, el de seguridad y el procurador, a menos de un mes de asumir el cargo acudieron a validar al proveedor del proyecto, según se explicó entonces.

Esa asistencia nunca fue explicada.

Finalmente, dentro de lo que ha provocado escándalos, la aparición de otro cercano a Barba, el empresario defeño Daniel Esquenazi, promotor de un desarrollo inmobiliario en Pozos, en las maniobras para adquirir el polígono de Toyota, volvió a traer a escena la influencia del famoso compadre, padrino también de Franco Herrera, el subsecretario de atracción de inversiones al que se le enredó el tema del terreno para la armadora japonesa.

¿Con esos antecedentes, de verdad hace falta que Diego Sinhue Rodríguez permita la incorporación del personaje en cuestión a su proyecto? Lo único que podría explicarlo es la total dependencia de su precandidatura de los deseos e intereses del gobernador Márquez.

No es la única presencia inconveniente en el entorno del joven político leonés, quien parece estar preocupado por sumar de forma indiscriminada apoyos a su precampaña.

El otro personaje que resta en el proyecto es el sanmiguelense Luis Alberto Villarreal García, quien no obstante que anuncia su precandidatura a gobernador, en realidad sostiene ya un pacto político con Miguel Márquez y con el propio Rodríguez Vallejo, evidente en el manejo de la asamblea, donde lo más seguro es que esté buscando su regreso al senado.

Después del escándalo de los moches en las partidas presupuestales del Congreso, de la inversión fracasada en casinos, de los negocios inmoniliarios en San Miguel Allende, de las animadas fiestas con compañía femenina pagada, de la ruptura con Madero y con Anaya, Villarreal aporta muy poco pero puede obtener mucho del gobernador y de su candidato.

Así, flanqueado por un empresario vinculado a prácticas de corrupción institucional en el ánimo de la percepción pública y por un político frívolo e impresentable, la frescura que en un momento dado podría ser una de las cartas de presentación de Rodríguez Vallejo ante su evidente falta de experiencia, se diluye notablemente.

Con esos aliados, hasta Elías Villegas palidece y el Yunque se ve como un mal menor.

¿En serio, no están leyendo las señales que les manda el nuevo momento político?

Que lamentable.

 

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