Arnoldo Cuellar

Márquez, Sun Tzu, José Alfredo

In Botepronto, sinembargo.mx, Zona Franca on octubre 5, 2016 at 4:00 am

La llegada de mil soldados del Ejército Mexicano a Guanajuato habla de una verdadera emergencia en materia de seguridad, aunque el gobernador quiera disfrazarla con filosofía ranchera.

El gobierno de Miguel Márquez ha gestionado la llegada de un batallón de mil soldados del ejército mexicano para afrontar una emergencia de seguridad como no se había visto antes en la entidad.

No obstante, se pretende minimizar el impacto de la medida y hacerlo sentir como una operación casi normal para enfrentar dos delitos del fuero federal que se encuentran fuera de control: el robo a trenes y la distribución y venta de combustible robado a Pemex.

En realidad los diversos indicadores de delitos en Guanajuato se han desbordado en fechas recientes, entre ellos las muertas violentas y el robo a casas habitación y empresas, los cuales constituyen delitos del fuero común.

Aunque el responsable político del estado no lo reconozca, por razones de imagen, lo cierto es que el arribo del refuerzo militar busca también disuadir a otro tipo de delincuentes y no solo a los que actúan en el ámbito del crimen organizado.

Sin embargo, para que la medida pudiera tener impacto, como dice Sun Tzu en El Arte de la Guerra, “una victoria rápida es el principal objetivo de la guerra, de lo contrario las armas pierden el filo y la moral decae”.

Y para ser efectivos haría falta que la labor de inteligencia que ya se ha realizado en Guanajuato sea compartida tanto con la policía federal como con las fuerzas del ejército. Es el mismo autor clásico el que señala: “si eres ignorante de tu enemigo y de ti mismo, puedes estar seguro de ser derrotado en cada batalla”.

El problema, esta vez, no es la acumulación táctica de fuerzas superiores, sino la información eficiente para preveer los golpes de los delincuentes y atacarlos cuando menos lo esperen.

Los que conocen el terreno en ese aspecto son quienes se desempeñan aquí desde hace años: el procurador Carlos Zamarripa y el secretario de Seguridad Álvar Cabeza de Vaca.

Si se logra una efectiva comunicación, se comparte la información y se reacciona de forma coordinada, las cosas podrían cambiar en Guanajuato y podría ser restablecida cierta paz.

Está claro que ni gendarmes federales ni elementos de las fuerzas armadas pueden estar aquí para siempre, por lo menos en las cantidades que se conjuntan ahora. Por ello sería lamentable que la actual acumulación de efectivos fuese desaprovechada para remontar la emergencia que se ha vivido en los meses recientes.

Por parte de las autoridades estatales se insiste en el discurso de la tranquilidad, del “no pasa nada”. Hace un año el gobernador Márquez aseguró que la violencia en Guanajuato es “una cuestión cultural”, apelando para ello al filósofo José Alfredo Jiménez y su frase de que “aquí la vida no vale nada”, mostrando de paso que no se toma el asunto con la suficiente seriedad.

De no tomar en serio las preocupaciones ciudadanas y hacer un esfuerzo conjunto de la autoridad estatal con las municipales y las federales, no habrá refuerzos que valgan, con el añadido de que un fracaso después de haber recibido tal apoyo, solo dejará las cosas en peor estado.

Así que, luego del anuncio mediático, debe venir el trabajo y la coordinación. Los chistes déjenlos para cuando hayan resuelto los problemas.

 

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