Arnoldo Cuellar

Márquez empoderado, los ciudadanos despavoridos

In Botepronto, Zona Franca on octubre 3, 2016 at 3:34 am

Distintas visiones y prioridades: mientras el mandatario emplea el momento culminante de poder para encaminar su sucesión, los ciudadanos del estado viven afectados por una creciente inseguridad.

Acaba de comenzar el cuarto año de gobierno de Miguel Márquez Márquez. Por lo visto en su recorrido por el estado ante auditorios multitudinarios en los informes de gobierno de los principales municipios, el mandatario está en el momento culminante de su poder.

Dueño del escenario, con un discurso fluido y con los temas ampliamente conocidos y sopesados, Márquez le dio cátedra a los nerviosos y macilentos alcaldes y a sus ayuntamientos.

Mientras estos culminan un año de desaguisados, de impotencia y de incompetencia, con muy contadas excepciones, Márquez levanta la bandera de un ambicioso programa de desarrollo social fondeado con créditos, lo que le evitará verse afectado por los recortes presupuestales.

Los munícipes debieron acogerse a la benevolencia del mandatario estatal para anunciar alguna que otra obra, lo mismo ocurrirá el próximo año seguramente.

Pero, además, Márquez afianza el control sobre su gabinete al solicitar algunas renuncias, de un secretario y un poderoso subsecretario, mandando el mensaje de que todos dependen de su voluntad y de que aquellos que osen desafiarlo podrán hacerlo desde otro lugar, pero no en su nómina.

Por si algo faltara, el gobernador panista tiene en su puño a los principales partidos de la oposición en Guanajuato. En el Congreso sus iniciativas se convierten en auténticos ukases y no solo por el apoyo incondicionado del PAN.

La inversión extranjera en Guanajuato nos ha consolidado como una plataforma para la exportación de manufacturas a los Estados Unidos. Más allá de las fanfarronadas de Trump sobre la repatriación de capitales norteamericanos invertidos en plantas trasnacionales, la industria de todo el mundo que busca el mercado norteamericano tiene la mirada puesta en Guanajuato, sobre todo en el ramo automotriz.

Y, sin embargo, nada es perfecto. El estado de Guanajuato ha vivido en los últimos dos años un considerable deterioro de su paz social. Lo dicen indicadores de toda clase, lo subrayan las cifras oficiales y, sobre todo, lo padecen los ciudadanos.

No necesitamos un gran despliegue de datos, la información y sus efectos están a la vista. Basta echar una ojeada a cualquier periódico de la entidad, noticiero electrónico o página de noticias.

Tarde o temprano, la situación de violencia desatendida, o abordada con los mismos métodos que ya han mostrado su ineficacia, terminará por impactar lo que hoy son las fortalezas de Guanajuato, además de afectar en forma directa a lo que debiera ser lo más preciado para un gobernante: la tranquilidad de sus ciudadanos.

Es posible que Márquez le esté apostando simplemente a ganar tiempo, a que el momento de disfrute del poder que vive, sobre todo hacia las estructuras de gobierno y al interior de su partido, no merme por las malas cuentas en el terreno de la seguridad pública y que sea otro el que deba encargarse de ese pendiente.

Un gobernante verdaderamente preocupado por servir y no solo por disfrutar del poder, estaría tratando de utilizar todos los puntos a su favor para establecer una política de contención hacia la mayor amenaza que vive hoy por hoy la entidad y que ya ha generado la existencia de tierras de nadie en varias zonas del estado.

De muy poco va a servir que Miguel Márquez logre el cometido de construir a su sucesor e imponerlo dentro del PAN, utilizando todo el poder que ha acumulado, si a la par hereda una comprometida situación, derivada del repliegue de la autoridad frente a la ofensiva criminal.

Parte de ese poder que hoy presume Márquez debería traducirse en una mayor exigencia a su área de seguridad para que redoble esfuerzos, para que le informe con la verdad lo que verdaderamente está ocurriendo, para replantear sus estrategias y reconocer aquello en que ha fracasado.

Nadie lo discute: hoy Márquez está en la cúspide de su poder. Ahora lo relevante es saber para qué lo quiere: si para enfrenta los problemas que afectan a quienes le confiaron el cargo; o simplemente para satisfacer su vanidad y buscar su beneficio personal.

Esa es la pregunta.

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