Arnoldo Cuellar

Márquez: la hora de la frialdad

In Botepronto, Zona Franca on abril 28, 2016 at 3:46 am

Olvidar que algunos de sus colaboradores son también sus amigos y evaluar seriamente su desempeño, se convertirá en la asignatura más apremiante del gobernador en las próximas semanas.

Lenta pero consistentemente empiezan a acumularse pendientes en la agenda pública de Guanajuato que no parecen tener otro origen más que el de una enorme falta de previsión.

Hemos dicho que Miguel Márquez es el gobernador con más suerte de la historia de Guanajuato, pero también la suerte se acaba, sobre todo cuando no se trabaja por propiciarla.

El envidiable momento económico proporcionado por el auge de las exportaciones automotrices y el incremento de las remesas, todo ello producto de la reactivación del consumo en Estados Unidos, estará sujeto a vaivenes, como ya se ve en este arranque de 2016, que muestra un descenso del PIB de alrededor de dos puntos con respecto al año pasado.

Por otra parte, el PAN y el propio Márquez han entrado en una zona de confort por la virtual desaparición de la oposición en Guanajuato, dispersa y cooptada desde el gobierno algo que puede propiciar sorpresas en las elecciones. Por lo pronto es cómodo gobernar sin contrapesos, aunque no se calculen las consecuencias futuras de esa ausencia de equilibrios.

Sin embargo, ninguno de esos dos factores, el boom del crecimiento y la hegemonía política, logran reflejarse en una mejor gobernabilidad en términos amplios. Así, el crecimiento económico no logra incidir en la mejora del ingreso per cápita, ni el control de la clase política y las instituciones ha garantizado la disminución de conflictos.

Esta situación ha hecho necesario que el gobierno se aplique en dos renglones: el del desarrollo social y el de la seguridad. Así lo demuestra la prioridad que el gobierno le está otorgando a una política social emergente, soportada en recursos extraordinarios provenientes de deuda pública, así como el intento de cambiar las percepciones en el tema de la inseguridad.

La visión, empero, parece corta. Tanto la política social como las estrategias de seguridad requieren de una alta capacidad de gestión política que no puede descansar necesariamente en los titulares de las áreas sustantivas, sino que deben ser auxiliadas desde el espacio político de la administración: la Secretaría de Gobierno.

Una política social efectiva requerirá de construir consensos, con otras fuerzas políticas, con otros niveles de gobierno y con liderazgos comunitarios, empresariales y de opinión pública. Dejar esa tarea en manos de Diego Rodríguez Vallejo lo dejaría demasiado expuesto, al sacarlo de la parte técnica del trabajo para ponerlo a hacer tarea política, despertará las críticas en torno a que se está pretendiendo construir un candidato con dinero etiquetado para apoyar a los más pobres.

Tampoco el procurador de Justicia y el secretario de Seguridad pueden traer en sus manos los hilos de la interlocución con los sectores de la sociedad preocupados por la inseguridad, que son legión. Si lo hicieran no tendrían tiempo de atender la parte sustancial de su encomienda.

Pero aquí viene lo complicado. Hasta ahora, a tres años y medio de iniciado el gobierno, queda claro que el hombre que debería tener a su cargo el manejo político de la administración, es decir el secretario de Gobierno Antonio Salvador García López, constituye una de las mayores debilidades del equipo marquista.

Los problemas se acumulan y, cuando mucho se posponen. Ni los ahorradores defraudados de Dolores Hidalgo y León; ni los ejidatarios que ven el saqueo de sus recursos naturales en Victoria; ni los que recibieron pagos diferenciados en las tierras adquiridas para Toyota, entre otros muchos, han gozado de una interlocución con el gobierno estatal.

Problemas previsibles, como la huelga del Cecyte, realizada por un sindicato blanco, le pasaron de noche al funcionario. Las negociaciones con Pemex para combatir el robo de combustibles, queda en manos del procurador que no es precisamente un diplomático. El dialogo con los municipios para propiciar la coordinación de las policías, está a cargo del secretario de Seguridad, que tampoco se anda con contemplaciones.

Las cosas comienzan a enrarecerse en muchos frentes y el gobierno de Miguel Márquez, con y sin aventura presidencial, necesitará cerrar filas y fortalecer los eslabones débiles, pero esta vez no bastará mover algunos subsecretarios o pensar en acomodar panistas desempleados.

Como todo en la política y en la vida, la administración de los tiempos será importante. Un cambio con oportunidad puede significar un relanzamiento del gobierno, uno tardía puede simplemente agudizar las crisis.

Por lo pronto, el gobernador tiene que empezar a pensar con frialdad e intentar olvidar de que algunos de sus colaboradores son también sus amigos.

 

  1. En los municipios de San José Iturbide, Tierra Blanca y Santa Catarina en Guanajuato están repavimentando una carretera de 40 Km. desde casi un año si no es que más y sólo en unas partes están levantando el pavimento anterior, lo dejan más de un mes provocando un sinfín de accidentes, en las porciones donde colocan pavimento sobre pavimento dejan unas bajadas y subidas bastante feas, lo malo que estas bajadas están hace meses, me imagino que el cobro lo harán desde quitar el pavimento anterior, escarbado, material de relleno, aplanado y repavimentado, cuando en realidad no hacen todo esto, ¿Cuantos millones no se embolsarán y qué político será el que se lleve el botín?

    se que no es pertinente el comentario pero no se dónde colocarlo y de alguien que pueda hacer algo.

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