Arnoldo Cuellar

Los amigos del gobernador

In Botepronto, Zona Franca on mayo 2, 2016 at 3:15 am

¿Qué puede hacer que la operación política del estado se ponga al servicio de un desarrollo privado de mil hectáreas en San Luis de la Paz? Preocupa la pregunta, pero más la respuesta.

Los empresarios de la inmobiliaria Losrram, desarrolladora de un fraccionamiento de mil doscientas hectáreas en el Mineral de Pozos en San Luis de la Paz, se han convertido en los consentidos del gobernador Miguel Márquez, sin lugar a dudas.

Muchos grupos empresariales se acercan a los gobiernos para negociar apoyos y facilidades. Las asociaciones de empresarios cabildean por su sector para orientar leyes y políticas públicas que favorezcan sus actividades.

Pero lo que ha pasado en San Luis de la Paz, hace tiempo que no se veía. Que el gobernador del Estado y el dirigente del principal partido político de la entidad hayan orquestado una campaña de presiones para disuadir a un candidato de continuar su proyecto y declinar a favor de otro que solicitaba un grupo de empresarios, parece histórico.

Que una vez que ese alcalde ganó su elección y tomó posesión, se intervenga en su administración y se le cree un escenario de desestabilización, también suena excesivo para un gobierno que no hace operación política ni en defensa propia.

Que al político que se quería impulsar para sustituir al candidato electo por las bases, el exalcalde Armando Rangel, se le envíe con un cargo educativo y poderes plenipotenciarios para intervenir en la vida política del municipio, tampoco es poca cosa.

¿Qué le han dado Ignacio Soto Borja y Daniel Esquenazi a Miguel Márquez para obtener tanta generosidad de su parte y el empleo indiscriminado de recursos públicos y operación política para favorecer su proyecto?

¿Será que solo se quiere impulsar una inversión detonadora en la zona norte del estado? ¿Fuera de las automotrices extranjeras, podían presumir empresarios de León, Irapuato o Celaya un apoyo parecido?

Pero hay otras preguntas: ¿el interés de Losrram de empujar el regreso de Armando Rangel a la política de San Luis de la Paz se deberá a una deuda con quien también fuera director del Registro Agrario Nacional? ¿Será que la estrategia de Losrram de privatizar tierras ejidales contó con la ayuda de Rangel, por cierto cesado e inhabilitado temporalmente tras su paso por el RAN?

Y allí no acaba: ¿Qué hace el exsecretario de Turismo de Guanajuato en el sexenio de Juan Manuel Oliva, Sergio Rodríguez Herrera, ahora trabajando como ejecutivo de Losrram? ¿Será que los señores Soto Borja y Esquenazi pagan los favores de los funcionarios públicos en activo con protección cuando llegan las vacas flacas del desempleo?

Porque, además, la Secretaría de Turismo de Guanajuato, antes con Rodríguez Herrera y ahora con Fernando Olivera, ha sido un puntal en el desarrollo de los proyectos de la inmobiliaria domiciliada en el Distrito Federal pero con intereses en las costas de Quintana Roo y Jalisco.

En San Luis de la Paz se han aplicado estrategias de atracción como la ruta del mezcal y la ruta ciclista de la plata, fallidas hasta ahora; en Pozos se construyó un Centro de Atención a Visitantes, que se usa de salón de fiestas ante su evidente inutilidad.

Por lo pronto y ante el fracaso de la operación política de Miguel Márquez y Gerardo Trujillo para relevar al candidato; ante la descomposición heredada al Cabildo por esas operaciones y ante las complicaciones para desatorar las cuestiones finas de normatividad municipal que permitirían el inicio de las ventas en el desarrollo de Pozos, Losrram recurre a nuevos cabilderos.

La aparición del diputado federal y exalcalde de Pénjamo, Erandi Bermúdez, en San Luis de la Paz, con la misión de negociar en el ayuntamiento los temas del desarrollo de Losrram, da una muestra de la desesperación, pues no es ningún secreto que el legislador pertenece a la corriente encabezada por Luis Alberto Villarreal.

Así, después de que ya descompusieron el principal ayuntamiento del noreste, ahora la urgencia de los desarrolladores inmobiliarios amenaza con descomponer otros equilibrios en la zona y hasta enredarse con la próxima sucesión estatal.

Si la cercanía de un exdirector del RAN; la complacencia de dos secretarios de Turismo y la amistad de un gobernador no han bastado para que este desarrollo se encarrile, las cosas deben estar realmente complicadas y las concesiones que faltan también.

Por lo pronto, aunque los gobiernos panistas han utilizado con singular alegría los recursos públicos para apoyar negocios privados, no se había llegado al extremo de tratar de poner a un ayuntamiento de tapete de los inversionistas.

Habrá que preguntar, irremediablemente, ¿y a cambio de qué?

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