Arnoldo Cuellar

La tragedia del PRI y los trabajos del delegado

In Botepronto, Zona Franca on enero 25, 2016 at 4:09 am

Antonio Lugo, el delegado del PRI de Beltrones en Guanajuato, enfrenta la primera complicación de su encomienda, al hacer crisis el entreguismo de sus diputados en el Congreso.

¿Puede haber algo más patético que la declaración del dirigente estatal del PRI, Santiago García López, formalmente líder de la principal oposición en Guanajuato, reconociendo que votó a favor de los cuestionados magistrados del Tribunal Contencioso Administrativo por que no leyó los expedientes ni revisó los perfiles?

¿Puede haber un mayor símbolo de sumisión opositora que la actitud de la diputada priista Arcelia González, presidenta de la Comisión de Justicia del Congreso, apresurando el dictamen de esos mismos nombramientos, porque “se lo pidió el gobernador”?

¿Y hay mayor evidencia del triunfo de la táctica panista de divide y vencerás, que la respuesta del líder de la bancada priista en el Congreso, Jorge de la Cruz, a su dirigente partidista, quien es a la vez su superior y su par, señalando que si no leyó los expedientes de los candidatos a magistrados es “porque no asiste a las sesiones de comisiones”?

A ese panorama, de tierra arrasada en materia de articulación opositora viable y convincente, es al que se enfrenta el nuevo delegado del PRI, Antonio Lugo, hombre de las confianzas de Manlio Fabio Beltrones y “cuadro político profesional”, según lo describen quienes lo conocen.

Lugo llega a Guanajuato precedido de unos cuantos escándalos en Jalisco, ligados a manejos económicos vinculados con decisiones de candidaturas, algo casi normal en el PRI y consustancial a los delegados del CEN.

El procónsul beltronista llega ofreciendo seguridades a todos los priistas de Guanajuato de que es un delegado “neutral”. Para ello, ha decidido reunirse con todos los liderazgos tricolores, cualquier cosa que eso signifique, y darles a todos por su lado.

Al extremo de que le compró a Bárbara Botello su mitológica explicación de que la derrota en León tiene muchas explicaciones, menos su mal gobierno, y la reprodujo ante los medios.

Habría que recordarle, a este “profesional”, la vieja sentencia de Jesús Reyes Heroles: “en política querer quedar bien con todos es la mejor forma de fracasar”.

Sin embargo, los problemas del PRI de Guanajuato, como institución política, ni siquiera están allí donde unos cuantos capitostes se quieren ver a sí mismos como dueños de corrientes políticas que, en honor a la verdad, son inexistentes.

El problema está en los priistas que ejercen cargos de representación, ejecutivos y legislativos, que toman decisiones cotidianamente y que no buscan defender a quienes los votaron y mucho menos dignificar a su partido, ya no digamos fortalecerlo.

De nada servirá que Lugo pueda llegar a sentar en una mesa a los cuatro seudoliderazgos vigentes, más los que vienen en camino, para encaminar pactos de civilidad como los que ha venido concretando su jefe nacional en las entidades que renuevan poderes este año, si el entreguismo y la complicidad son las principales líneas de acción de los alcaldes y diputados priistas.

Dicen los que lo conocen, que Antonio Lugo viene a encabezar una “dura oposición” a Miguel Márquez, máxime ahora que empieza a despuntar el proyecto de una precandidatura presidencial.

Puede ser, pero se verá muy mal una simple postura declarativa del enviado de Beltrones, mientras los Jorges de la Cruz y los Santiagos García se mantienen en una dura competencia por vender sus votos y su influencia al PAN y sus operadores.

Cambiar esa lamentable circunstancia diría más que una beligerancia que solo viva en las declaraciones a los medios.

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