Arnoldo Cuellar

¿Qué se le perdió a Héctor López en Europa?

In Botepronto, Zona Franca on agosto 24, 2015 at 3:26 am

Los problemas que enfrentará la nueva administración leonesa son serios y poco tiene que ver con el glamour de las giras internacionales a las que viene acostumbrado el nuevo alcalde.

La ciudad de León y el municipio completo entraron en una zona de desastre tras dos administraciones que competirán entre sí por lo dañinas que fueron para sus conciudadanos: las de Ricardo Sheffield y Bárbara Botello.

A  lo largo de esos seis años, la hacienda municipal adquirió una deuda histórica que se orientó a convertirla en una ciudad más hostil, al privilegiar al automóvil sobre el transporte público sustentable y el medio ambiente.

Por si fuera poco, el costo de algunos de los servicios que la ciudad recibe de su ayuntamiento se volvió estratosférico, como ocurrió con la basura y con la gestiòn de la obra pública. la primera endosada a empresarios privados de los que se sospecha que entraron en componendas con la autoridad; la segunda encarecida por la ineficacia y la corrupción rampante.

Por si algo faltara, está documentada la inflación en la nómina del ayuntamiento, en muchas áreas burocráticas pero no en las sustantivas. Operadores electorales de PAN y PRI inflan el gasto corriente, mientras la ciudad carece de policías, de inspectores, de agentes de tráfico.

Y el problema de la inseguridad está presente día tras día en todas las colonias de la ciudad, provocando reacciones viscerales y desesperadas, donde la autoridad brilla por su ausencia, dejando a los habitantes librados a su propio esfuerzo.

La policía no solo está fuera de control, tras haber sufrido un promedio de dos cambios por año, además de la desmoralización, se ha perdido la mística, los elementos de mayor capacitación han emigrado y han resurgido las complicidades con grupos delictivos, según consta en averiguaciones ministeriales.

El problema del desempleo, sobre todo en jóvenes, no parece que vaya a encontrar solución con uno o dos parques industriales en el municipio, que más bien tenderán a propiciar la importación de mano de obra.

El recurso federal disminuirá drásticamente, por razones económicas pero también políticas.

En contrapartida, el alcalde electo, Héctor López Santillana, deja que avance la intervención de Carlos Medina Plascencia en su esfera de decisiones, quien más que ir al rescate de la ciudad lo que busca es relanzar una imagen de político honesto y transformador, muy vapuleada en los últimos tiempos.

Sin embargo, como o saben hasta los espectadores de películas palomeras, segundas partes nunca fueron buenas.

El próximo edil también ha optado por la veteranía para sus principales cargos: Felipe de Jesús López Gómez y Gilberto Enríquez no se cuecen al primer hervor, pero tampoco entienden ya mucho de los resortes que mueven las fortalezas y debilidades de una comunidad a la que sirvieron hace más de una década.

Los fichajes para la secretaría del ayuntamiento y la tesorería son auténticos ejercicios de nostalgia, de costumbre y de falta de imaginación. Los resultados estarán a la vista más pronto que tarde.

¿Y qué hace entretanto el flamante alcalde electo? Se lanza en estos días a una gira que lo llevará a Londres y a Bilbao para conocer proyectos de desarrollo de ciudad.

Y aunque, sin duda, los viajes ilustran, Héctor López Santillana viajado está y las urgencias que se le presentarán dentro de poco más de 45 días, no serán de las que se puedan enfrentar con un barniz de planeación urbanística.

¿Quiere López Santillana conocer proyectos de desarrollo de ciudad viables para León? Basta con que se de una vuelta por el Implán, dependencia que ha sido un orgullo de varias administraciones leonesas, pero a la que ni Sheffield ni Botello escucharon.

La cabra tira al monte y el anterior trabajo de don Héctor se hacía sobre todo en glamorosos viajes a las naciones más desarrolladas del planeta cuyas empresas están urgidas de mano de obra barata y de subsidios gubernamentales que ya no obtienen en sus países.

Habrá que cambiar el chip, pues las mismas recetas no sirven para distintos males. Solo habrá que esperar que en tanto López Santillana acumula millas, aquí no avance más el renacido protagonismo de Carlos Medina, pues de ser así las consecuencias vendrán por partida doble.

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