Arnoldo Cuellar

Los relevos de Márquez: ganar tiempo

In Botepronto, Zona Franca on agosto 17, 2015 at 3:31 am

El gobernador de Guanajuato, atrapado en sus afectos, se dirige a una etapa de relevos en su gabinete donde probablemente los que salgan no será por ineficientes, ni los que se queden por capaces.

Se sienten en el ambiente, hablan de ellos los burócratas de los primeros niveles y también los de la base. Los cambios parecieran inminentes, hay secretarios del equipo de Miguel Marquez que ya no traen nada en el brazo. Algunos así llegaron, otros se desgastaron en el camino.

Sin embargo, las cosas no están fáciles. El actual gobernador se mueve mucho en el terreno de los afectos, más que en el de los perfiles y los resultados. Hay secretarios condenados por su desempeño, pero rescatados por su cercanía. Esta visto que para Miguel Marquez es mejor ser leal que productivo, aunque el ineficiente termine siendo desleal por lo mismo.

La decisión ha sido pospuesta y no es improbable que se siga retrasando. Hoy el pretexto son los estudios anuales de clima laboral en las distintas dependencias. No es remoto pensar que el gobernador está buscando nuevos argumentos para justificar las decisiones que deberá tomar.

Hay presiones también de afuera. Políticos sacrificados en las elecciones, el recambio en el PAN, la necesaria incorporación de mujeres a los primeros niveles, todo eso juega. Además, está la necesidad clara de apuntalar un equipo de gobierno que ha dejado muchas veces solo al gobernador, algo que hasta ahora no se ha convertido en crisis, pero que debe ser evitado en la segunda parte del sexenio.

Y a todo esto, ¿quiénes son los candidatos a dejar su puesto en las próximas semanas o, quizá meses?

Tres son los más mencionados para dejar su lugar, por distintas razones.

En primerísimo lugar, el secretario de Salud, Ignacio Ortiz Aldana, quien no ha logrado entrar a fondo en las complejidades de su dependencia, que ha perdido soberanía en sus decisiones y que está generando un clima de pequeños pero constantes conflictos, además de no haber logrado la meta de mejorar la eficacia de los servicios de salud, que hoy incluso aparecen entre la primeras fuentes de denuncias por violaciones a los derechos humanos.

Le sigue Javier Usabiaga, el secretario de Desarrollo Agroalimentario, un auténtico outsider en el gobienro marquista, cuyo conocimiento del tema, los conceptos con los que actúa y la firmeza de su carácter, lo ponen en el carril de una permanente confrontación con el resto del equipo. Además, su resistencia a usar las políticas dirigidas al sector agroproductor con sesgo clientelista, lo vuelven incómodo para el PAN.

En tercer lugar, Arturo Durán Miranda, donde el insistente discurso de mayor eficiencia en la licitación y asignación de obras estatales está acompañado de una absoluta cerrazón en materia de transparencia. El tema se agudiza con una condición personal del propio secretario que lo haría estar pensando seriamente en dejar la actividad pública.

El caso de Isabel Tinoco Torres, la secretaria de Transparencia es muy especial. Definitivamente no ha logrado imponer un control del gasto público y de orden en la administración, ni siquiera mantiene un compromiso para frenar la opacidad. Su mayor esfuerzo se centra en las políticas de prevención, que nada significan si no van acompañadas de ejemplos que sienten precedente. Sin embargo, separarla del cargo sería una difícil decisión para Miguel Márquez que con ello estaría dándole la razón a sus críticos. Es, además la única mujer del gabinete y, finalmente, para el gobernador se ha convertido en una guardiana cómoda, lo que no podría ser el caso de su sucesor, que estaría obligado a un deslinde. La apuesta es que no se va.

Inamovibles en el gabinete es el Secretario de Finanzas, Juan Ignacio Martín, convertido en el auténtico primer oficial del gobierno y en el pararrayos de las decisiones que podrían desgastar al gobernador. Además, ha cuidado todos los ángulos, hasta el muy oculto de la relación con Rafael Barba, “el gallo”, el influyente compadre del gobernador, que ya vio como su sobrino Alfonso Aceves Barba fue designado director de carreteras estatales de cuotas, sin contar con el perfil ni la experiencia.

Tampoco habrá cambios en la Secretaría de Gobierno, hasta en tanto el gobernador no encuentre un resquicio para regresar a Antonio Salvador García como magistrado el Supremo Tribunal de Justicia. En seguridad, ni se diga, el incremento de la actividad delictiva no preocupa al tándem que conforman el procurador Carlos Zamarripa y el secretario de Seguridad, Álvar Cabeza de Vaca, pues forman una ínsula aparte donde nadie los evalúa, ni siquiera con el pétalo de un estudio de clima laboral.

En la secretaría de Educación, de Eusebio Vega, se sigue estudiando la división en dos dependencias de igual nivel, educación básica y superior, lo que amenaza aumentar gasto burocrático en aras de cumplir con una promesa política del gobernador. No hay necesidad de cambios, aunque la división dejará dos dependencias disminuidas.

En Turismo, Fernando Olivera se promueve más a si mismo que al estado, su activismo presenta cifras ambiguas que hacen las delicias de Miguel Marquez, aunque Juan Ignacio Martín Solís se lamente del costo al que se logran. No se irá y habrá que seguir pagando sus excesos.

En Desarrollo Económico y Desarrollo Social, Guillermo romero y Diego Rodríguez, dos secretarios recién llegados, parecen no correr riesgos pues se les concede que están en su curva natural de aprendizaje. Aunque tampoco deberían confiarse.

Lo cierto, en medio de todo esto, es que por lo pronto Miguel Márquez gana tiempo para decisiones de las que no parece muy convencido. Veremos si le funciona su estilo personal, que ya aplicó en la selecciones y donde corrió con buena fortuna. Aunque nunca está de más ayudarle a la suerte, veremos si es el caso.

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