Arnoldo Cuellar

¿Por qué fracasó el PRI en León?

In Botepronto, Zona Franca on enero 5, 2015 at 4:32 am

La pregunta no es por qué el PRI debe postular un candidato externo; lo que deben contestarse los priistas es por qué fracasó estrepitosamente una administración tan respaldada como la de Bárbara Botello.

Muchos se preguntan por qué hace falta que el PRI, desde sus centros de decisión en la capital del país, tenga necesidad de apostar por un candidato externo o, por lo menos, por alguien totalmente alejado de la esfera de influencia de la alcaldesa Barbara Botello.

Como siempre, cuando se hace la pregunta equivocada, la respuesta no puede ser acertada. Lo que verdaderamente deberían investigar los propios priistas es la causa por la que fracasó la administración que llegó al poder tras el cansancio ciudadano con 24 años de gobiernos panistas, pues de la respuesta a esa pregunta depende su futuro como partido en la ciudad y probablemente en el estado.

No es que en el PRI nacional o en la administración federal le hayan tomado repentinamente mala voluntad a la alcaldesa; o que les haya afectado un ataque de misoginia, como suele categorizar a las críticas que recibe la primera mujer que ha gobernado León en su historia.

Hasta este momento, el apoyo que ha recibido Bárbara Botello de la administración de Enrique Peña Nieto ha sido absoluto. Es la administración con más recursos para obra pública de la historia, quizá el único antecedente que se recuerde, y con las proporciones históricas debidas, es el del respaldo del gobernador Enrique Velasco Ibarra y el tesorero Raúl Robles a Rodolfo Padilla, en la década de los 80 del siglo pasado.

Y en términos políticos tampoco debería haber queja. Si algo ha motivado la tardanza en designar como candidato a José Angel Córdova han sido las consideraciones a la alcaldesa y a la afectación que sufrirá en su de por si alicaída imagen, ante su aferramiento primero de querer imponer a Martín Ortiz y después de tratar de vetar al expanista.

Al final del día, el PRI de César Camacho y la Secretaría de Gobernación de Miguel Ángel Osorio Chong están actuando con pragmatismo simple: la caída en popularidad y la baja calificación otorgada a la alcaldesa, tendrán efectos para el partido y amenazan no solo la conservación de la plaza, sino el triunfo en los tres distritos electorales federales del municipio, un lujo que no pueden darse los estrategas de Enrique Peña Nieto en su intento no solo de recuperar el Congreso, sino incluso de mantener los equilibrios de la legislatura que está por concluir.

Y la gran pregunta que deberían estar haciéndose los priistas de Guanajuato y León, si es que todavía quedan algunos con criterio independiente, objetividad y capacidad de análisis, más allá de las eventuales y cambiantes lealtades a los flacos liderazgos de ese partido en la entidad, es por qué fracasó una administración que tenia todo para hacer historia: expectativa popular favorable, novedad por el género y la edad de la protagonista, respaldo político y un apoyo financiero inédito.

El tema no es la decisión de enviar a un candidato externo, pues esa es solo la respuesta a un fenómeno originario que es el que los priistas estarían obligados a investigar, si es que se conserva algún tipo de seriedad en ese partido: las causas de la caída política de Barbara Botello ante la ciudadanía leonesa.

De la respuesta a esa pregunta, sobre la que yo en particular tengo mi propio punto de vista a menudo externado en este espacio, incluso a riesgo de ser acusado de misógino, dependerá que el priismo, sus militantes e incluso los analistas del momento político, puedan entender lo que pasó en León en estos años.

Las cosas están tan serias en relación al obstáculo que significa la actual administración municipal para que el PRI pueda regresar a una posición competitiva, que otro de los motivos de la tardanza en destapar a un candidato que no está en absoluto oculto es el de la posible reubicación de la alcaldesa en una candidatura o un cargo federal.

Esta hipótesis plantea que solo el alejamiento de Botello del primer plano del debate electoral puede dar a Córdova el margen de maniobra suficiente para superar la descalificación trasladada al PRI por la mala imagen de la administración.

Algo que podemos concluir, de manera absolutamente provisional, a reserva de que cada quien saque sus conclusiones, es que la causa de la debacle política de la administración Botello se debe, a la vista de los acontecimientos, al estilo personal de gobernar, lastrada en este caso por el inmediatismo, la ausencia de plan, la negativa a escuchar, la frivolidad y la rijosidad política.

Esos factores han puesto en relieve la toma de decisiones que se han querido revolucionarias, pero que a la luz de la opinión pública quedan como baladronadas y como pretextos para el muy probable tráfico de favores políticos y de corrupción asociada.

A Bárbara Botello y de pasada a su grupo político, el electorado leones no le estaría cobrando sus deficiencias para gobernar, no muy distantes de las de algunos de sus antecesores panistas, sino la estridencia, el protagonismo y, sobre todo, la falta de honestidad.

¿Habrá quién aprenda la lección?

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