Arnoldo Cuellar

El gambito de Márquez

In Botepronto, Zona Franca on diciembre 17, 2013 at 3:34 am

Miguel Márquez sacrificó un poco de su encono pero mantuvo su posición. Apareció ayer como el jefe político de los diputados panistas, que justificaron una rasurada al crédito de Bárbara Botello de casi dos terceras partes, con argumentos técnicos; pero a la vez, tendió su mano para realizar la obra civil más importante contemplada en la solicitud de la alcaldesa de León.

Y el encono no es para menos, todas las veces que ha intentado establecer un diálogo productivo y acuerdos prácticos con Bárbara Botello, el gobernador panista ha debido retirarse con un palmo de narices, con acuerdos rotos a las primeras de cambio y enfrentado a una soberbia digna de mejor causa.

Hay que decir que Miguel Márquez tampoco es una perita en dulce. Tiene su propia vanidad y no le gusta mucho que le contradigan. Sin embargo, en el caso de su relación política con Botello ha quedado claro, una y otra vez, que no quiere rupturas y que antepone la razón de estado a su ánimo personal.

Por lo pronto, con estudios tecnicos propios, pero también con soporte de despachos externos, la fracción panista en el Congreso ha llegado a la conclusión de que el municipio no puede endeudarse por más de 440 millones de pesos, sin entrar en zona de riesgo.

Pero las cosas no se quedaron en eso. Atendiendo planteamientos un tanto cuanto retadores de la alcaldesa, Márquez ofreció un esfuerzo especial del gobierno que encabeza para invertir en una de las obras planteadas en el proyecto de endeudamiento: el parque lineal Sardeneta, al norte de la ciudad, que busca reforestar una zona depredada y, además, depauperada.

La obra, de alto impacto social en una amplia zona popular de León, no es ajena a una intención de clientelismo electoral, arena en la que muy pronto veremos en disputa al PRI de Botello con el PAN de Márquez.

Allí es donde se encuentra la manzana envenenada de la concesión marquista, que no hizo otra cosa que aceptar el reto que le fue planteado por la alcaldesa: más obra del estado en León, obra que se realizará bajo las condiciones de Guanajuato, concursada y administrada por el estado.

Y, muy seguramente, la obra será capitalizada por el secretario de Desarrollo Social, Éctor Jaime Ramírez Barba, el inocultable delfín del gobernador Márquez para León, como lo ha sido para la alcaldesa Botello el secretario del Ayuntamiento Martín Ortiz.

Ese es el ajedrez que se juega en este momento en la política de Guanajuato, donde ya pasó la tregua del futbol y regresa la confrontación que prefigura la gran batalla del 2015.

Veremos ahora el movimiento de Bárbara y su extenso séquito de asesores, entre los cuales a menudo se enredan las líneas y se vuelve errática la estrategia.

Lo importante será que, enmedio de la legítima pugna de intereses, los protagonistas no se olviden de los ciudadanos.

A %d blogueros les gusta esto: