Arnoldo Cuellar

Seguridad en León: la inconsistencia de Bárbara

In Botepronto, Zona Franca on julio 12, 2013 at 12:19 am

La alcaldesa de León ha elegido el expediente de las responsabilidades retroactivas para justificar la falta de resultados en sus primeros nueve meses de gobierno, particularmente en el tema de la seguridad.

Ante los reclamos ciudadanos, de acciones que contrarresten el incremento de los índices de actividad delictiva, la respuesta que ha elegido Bárbara Botello es la  de responsabilizar a las “omisiones del pasado” por la crisis en esa área.

Sin duda, la priista tiene razón. La insatisfacción con el desgaste del PAN está en el origen de muchas de las cosas que están pasando, entre otras, en la existencia de un gobierno surgido de la oposición.

Bárbara Botello fue una fuerte crítica de la ineficiencia y las desviaciones panistas. Su triunfo no se debe sólo a eso, pues también se conjuntaron otros factores, como la mala imagen de su contrincante, Miguel Salim. Sin embargo, en la raíz de la alternancia en León se encuentra el cansancio con una fórmula agotada de poder a lo largo de más de 20 años.

Por eso, no parece muy conveniente que cuando ha transcurrido la cuarta parte de su periodo, la jefa del nuevo gobierno municipal siga considerando que la cortina de humo de las responsabilidades del pasado constituye una explicación valedera.

El PAN dejó de funcionar ante las necesidades de crecimiento y maduración de la ciudadanía leonesa. Eso es un hecho. Por eso el votante leonés se decantó por una alternativa distinta de la que espera una respuesta diferente a la que vivió por tantos años.

Que el PAN dejó de representar una alternativa imaginativa y creadora, nadie lo duda, por eso llegó Bárbara Botello. Lo que ya no resulta viable es que la política priista siga repitiendo la misma cantinela para justificar su carencia de proyectos y, en consecuencia, su falta de resultados.

Resulta, además, una absoluta falacia manejar que la solución a la inseguridad radica en la creación de empleos, porque para eso habrá que esperar muchos años y, además, es un tema que no depende de la administración municipal.

En cambio, del municipio si depende la vigilancia preventiva de la ciudad, la cual está en manos de un militar que se mantiene en silencio y que llegó al estado contratado ¡por Juan Manuel Oliva! Justo el mismo gobernador que fue el objeto central del activismo crítico de Botello durante los pasados seis años.

También depende del municipio la depuración de los policías que reprobaron el examen de control de confianza, a fin de propiciar una corporación confiable. El pretexto de la falta de recursos no parece ser muy consistente, ante muchos gastos suntuarios que se ejercen cotidianamente en el municipio allí está por ejemplo el despliegue de escoltas para funcionarios que no lo ameritan, como el tesorero Roberto Pesquera.

La estrategia de Bárbara Botello tiene que cambiar rápido si lo que quiere es empezar a consolidar la imagen de la primera administración priista de León en 24 años. Para no ir tan lejos, tiene como ejemplo a Enrique Peña Nieto, a quien tanto le gusta citar, que sin hacer escarnio de su antecesor, todos los días le enmienda la plana a la administración calderonista con medidas de gobierno.

Hablar mal del panismo no parece tener sentido para quien llegó al poder, precisamente, por que esa opción política estaba previamente desprestigiada. Lo que se requiere de un gobierno de alternancia son acciones que muestren que las cosas se hacen de manera diferente.

Por eso llama la atención que los mandos de la policía estén en manos de ex funcionarios ¡panistas! Además del evanescente general Miguel Pizarro, la corporación leonesa es manejada por el director de prevención Moisés Herrera Saldaña, de abierta militancia blanquiazul; y por el jefe de policía, Francisco Javier Aguilera Candelas, colaborador del exalcalde Ricardo Sheffield, tan vilipendiado por Botello de un tiempo a la fecha.

¿Qué debemos entender? ¿Que el PRI no tiene cuadros para hacerse cargo del delicado tema de la seguridad? ¿Qué no quieren hacerlo para evitarse dolores de cabeza, como si gobernar fuera, en efecto, un asunto de relaciones públicas?

Bárbara Botello pide paciencia, por una parte. Por la otra asegura que la inseguridad al alza es un problema: a) originado en lastres del pasado profundo; b) causado por problemas económicos casi de índole global.

Ambas actitudes parecen construir sólo una simulación, en tanto la nueva responsable de dirigir los destinos del gobierno municipal no empiece a mostrar que está tomando decisiones, incluso a riesgo de equivocarse, lo que siempre es mejor que simplemente eludir los problemas.

Probablemente Botello se haya equivocado al diseñar la decoración de su pastel de cumpleaños: lo que amerita ser domado no es León, ni sus habitantes, sino los problemas que tienen al otrora orgulloso felino convertido en un atemorizado gatito.

Esa sí sería una tarea digna de aplauso y merecedora de un buen baile, cuando se haya concluido.

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