Arnoldo Cuellar

PRI Guanajuato: Videgaray, el candidato de la derecha

In Botepronto, Zona Franca on julio 1, 2013 at 3:50 am

Ahora que se viene la recta final de la sucesión en el PRI Guanajuato, obligada por el vencimiento de términos y aplazada por las necesidades electorales del partido a nivel nacional, empieza de nuevo la sorda lucha de zancadillas y puñaladas traperas entre las cabezas de este partido en la entidad.

A esa circunstancia no es ajena  la negociación que llevó al archivo del Congreso local la iniciativa para establecer una ley de sociedades de convivencia similar a la aprobada en la ciudad de México en el 2006, considerada sobre todo desde la óptica de la derecha conservadora como la puerta de acceso a la legalización de los matrimonios homosexuales.

La iniciativa, presentada por el diputada priista Érika Arroyo Bello, fue dictaminada negativamente en la comisión de Justicia, y después enviada al Pleno para ser derrotada por 18 votos contra 17, aprovechando la ausencia de su promotora, quien se encontraba en una viaje familiar.

La circunstancia paritaria  de la actual legislatura, donde las oposiciones suman la misma cantidad de votos que la mayoría panista, obliga a que todos los asuntos lleguen al Pleno una vez que se han debatido y decidido en la Junta de Gobierno.

La única vez que no ocurrió así, se dio la situación inédita de una sesión de Pleno suspendida por la ausencia del PAN, justo cuando se iba a discutir la creación de la comisión anticorrupción que pretendía investigar al ex gobernador Juan Manuel Oliva.

Por ello, queda claro que la decisión de archivar una ley que, entre otras vertientes, concedería derechos a las parejas homosexuales sin necesidad de establecer un vínculo matrimonial, no podía haber ocurrido sin la complacencia del PRI, encabezado en la Cámara por quien también es su dirigente estatal saliente: Javier Contreras Ramírez.

A ello debe agregarse que los priistas dejaron morir la propuesta de su compañera sin una sola defensa en la tribuna, a la que sólo subió la perredista Guadalupe Torres Rea. Sin embargo, difícilmente se puede ver al veterano priista que es Contreras negociando con el PAN, por su cuenta y a solas, una propuesta de ley que tanto significaba para la derecha local y para la jerarquía eclesiástica.

Aquí es, precisamente, donde aparece la figura del diputado priista Jorge Videgaray Verdad, ex coordinador de la campaña del desaparecido Juan Ignacio Torres Landa y uno de los políticos y empresarios más cercanos a la cúpula católica en el estado.

Apenas una semana después de que se concretara la decisión de archivar la ley de sociedades de convivencia, contra la que se habían dado apenas unas tenues manifestaciones de grupos ultraderechistas afines al Yunque en la capital del estado, Videgaray ofreció una espléndida recepción al nuevo arzobispo de León, Alfonso Cortés Contreras, en su domicilio particular, donde reunió a matrimonios de León, sobre todo de filiación empresarial y política, sin distingo de partidos.

En su reciente aparición como prospecto a dirigir el PRI Guanajuato, Videgaray ha buscado conjuntar varias fortalezas. En primer lugar y de manera interna, se ha ganado el respaldo de su compañero diputado y dirigente saliente Javier Contreras, al mostrarle su poder como interlocutor con la derecha y con el propio gobierno panista, además de asegurarle su continuidad al frente de la coordinación legislativa.

En segundo lugar busca erigirse como el abanderado de un supuesto torreslandismo, heredado de su condición de coordinador de su campaña, aunque en realidad su  posición ideológica en nada se parezca a la del consumado liberal que era Juan Ignacio. Con ello, de paso neutraliza a los alfiles de Bárbara Botello: el desleído Pepe Chuy Padilla y el embrionario Aurelio Martínez.

Finalmente, Videgaray, como siempre ha ocurrido, ofrece las mayores garantías al gobierno de Miguel Márquez de generar una oposición responsable y negociadora. Así lo hace ya con su propuesta de Ley de Desarrollo Económico, cuyas partes sustanciales se están redactando en las oficinas de Héctor López Santillana, el secretario estatal del ramo.

Con su esquinazo a la diputada Érika Arroyo, Videgaray establece una posición de confrontación con su progenitor, Francisco Arroyo Vieyra, el diputado federal priista que es otro de los opinantes en el tema de la sucesión en ese partido.

Esta nueva vertiente de pugna en el priismo se suma a las que ya conocemos: la indisciplina del senador cenecista Gerardo Sánchez, que postula a un desconocido ex líder de la burocracia federal; los impredecibles arrebatos de la alcaldesa Botello; y el eficaz oportunismo de Miguel Ángel Chico, quien está por entregar buenas cuentas en su misión como delegado priista en Quintana Roo.

Ese es el panorama en el arranque de esta competencia por el PRI Guanajuato, que no parece tanto carrera de fórmula uno, como pista de feria de los cochecitos chocones.

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