Arnoldo Cuellar

Las complicaciones de la salud pública

In Botepronto, Zona Franca on junio 21, 2013 at 3:46 am

Una de las áreas más conflictivas en los últimos gobiernos estatales ha sido la de la salud pública. El establecimiento del Seguro Popular incrementó exponencialmente las obligaciones y el universo por atender, pero tambien multiplicó de manera  notable los recursos asignados. De ambas vertientes derivan los problemas.

Para cualquier usuario de los servicios de salud resulta evidente que el crecimiento en infraestructura y en personal no ha garantizado una atención eficiente y mucho menos cordial. Las colas y el hacinamiento son la constante; también la atención deficiente.

Resulta explicable que una atención de tipo prácticamente universal y de bajo costo presente este tipo de problemas. También deben existir historias enaltecedoras de un servicio que significa mucho para numerosos mexicanos antes excluídos de cualquier tipo de cobertura médica.

Aquí es donde viene la segunda parte del tema: la corrupción que sin lugar a dudas afecta de manera determinante los recursos destinados para la atención médica de los sectores más desprotegidos del país.

No es ninguna invención. En el caso de Guanajuato desde el 2010 se han venido presentando, de manera recurrente, escándalos de malversación de fondos en el área de Salud y más concretamente en el Seguro Popular.

Las malas prácticas en compras de medicamento y material de curación, propiciaron la salida del secretario de Salud de Juan Manuel Oliva, Jorge Armando Aguirre Torres; antes de eso fueron sancionados tres decenas de funcionarios del área.

Hoy, nuevamente, tenemos en puerta escándalos con las compras de medicamento, con el añadido de que se realizaron por casi un sexenio y sólo pudieron ser detectadas por una denuncia.

Por si algo faltara, la abundancia de fuga de recursos motivó la decisión de privatizar por completo el abasto de medicamentos y material de curación, una operación que ronda los 2 mil millones de pesos anuales, a fin de “evitar la corrupción”.

La mala noticia es que la simple concesión del abasto, distribución y dispensación de medicamentos por sí sola, no garantia la erradicación de la corrupción.

Por ejemplo, ¿se sabe cuánto del material de curación asignado a clínicas y centros de atención del sistema de salud pública no termina en consultorios y dispensarios privados, en un robo hormiga complicado de detectar?

Si no fue posible que los sistemas de auditoría detectaran el presunto fraude realizado por el ex director del hospital general de Celaya, que alcanza más de seis millones de pesos, y el cual se realizó de la manera más burda pagando cheques oficiales por compras no realizadas ni ingresadas al almacén, ni siquiera cuando se le promovió de Celaya a León, se antoja que los mecanismos de control son altamente ineficientes, cuando no inexistentes.

A ese universo es al que se enfrenta el doctor Ignacio Ortiz Aldana, el secretario de Salud designado por Miguel Márquez Márquez, quien goza de una excelente fama como facultativo privado en el área de la pediatría. Ahora, sus temas deberán ser eminentemente administrativos.

Por lo pronto, el nuevo titular tanto de la Secretaría de Salud como del Instituto de Salud Pública de Guanajuato, se enfrenta a un equipo que ha hecho huesos viejos en la Secretaría de Salud, muchos de cuyos integrantes han sido designados por su antecesor en el cargo y hoy compañero de gabinete, Éctor Jaime Ramírez Barba, con quien son notorios los roces del nuevo funcionario.

Por otra parte, Ortiz Aldana también escucha ya, demasiado pronto, el canto de las sirenas de quienes lo ven como un prospecto de candidato para la alcaldía de Irapuato en el año 2015, perfilando un proyecto ciudadano como el que triunfó en Celaya con Ismael Pérez ordaz y del que se jacta como artífice el mismísimo gobernador  Miguel Márquez.

Así pues, a los complejos retos de su encargo, donde los retos acechan tanto en la exigencia del cumplimiento de las metas propias de la tarea, como en las intrigas internas, a Ortiz Aldana se le suma la distracción del futurismo y las pugnas del gabinete del que forma parte.

El experto en inmunología y alergias pedriáticas, deberá emplearse a fondo para encontrar un antídoto que descongestione cuanto ántes el complicado cuadro clínico que tiene enfrente.

A %d blogueros les gusta esto: