Arnoldo Cuellar

Claudia Navarrete, ¿el nuevo rostro del PRI?

In Botepronto, Zona Franca on junio 14, 2013 at 3:31 am

El mismo día que estallaba en la prensa nacional el escándalo de las grabaciones donde se evidenciaba el uso de los programas sociales del gobierno federal utilizados para hacer proselitismo electoral en Veracruz, Claudia Navarrete, la flamante delegada de Sedesol en Guanajuato, arrancó la Cruzada contra el Hambre con un acto justamente proselitista, en una comunidad de Irapuato, el municipio donde ha hecho política y donde tiene intereses hacia el futuro.

Claudia Navarrete Aldaco es integrante de una nueva generación política en el PRI. Su carrera es corta: apenas tres años como regidora y otros tres como diputada local. Contendió en la segunda fórmula al Senado, la considerada como de sacrificio, acompañando a Miguel Ángel Chico, hoy senador de primera minoría.

Ahí, sin embargo, terminan las novedades. En lo demás, Navarrete podría ser una fiel representante del más rancio corporativismo y patrimonialismo priista del siglo XX.

Por lo pronto, ha convertido la delegación en coto de poder de un grupo político que se identifica con otro senador priista, el líder de la CNC, Gerardo Sánchez García, donde también se forma el diputado local irapuatense Gerardo Zavala Procell, a quien seguido se le ve despachando en las oficinas de la delegación de Sedesol.

En declaraciones a un medio leonés, donde se ostentó como integrante de “los hombres y las mujeres de Peña Nieto en Guanajuato”, Navarrete literalmente “tendió su mano al gobierno PAN para trabajar unidos en Guanajuato.” En la práctica, en cambio, sus roces con los funcionarios de Miguel Márquez han sido constantes, lo que ha tensado innecesariamente la coordinación de programas de gran importancia social.

Sin embargo las cosas más delicadas ocurren en el ámbito de sus decisiones administrativas. Allí está por ejemplo la contratación de una joven profesionista, irapuatense también, para dirigir las estancias infantiles de Sedesol, espacios de apoyo a las madres trabajadoras, donde se otorga como subsidio el costo de los servicios de cuidado y atención infantil para madres y padres de escasos recursos.

Los méritos de Yahaira Chico González para hacerse cargo de las 530 estancias infantiles de Sedesol en Guanajuato, cantidad que nos hace el quinto estado en importancia en este tipo de servicio, no están a la vista. Por más que fue solicitado su perfil profesional por los reporteros de Zona Franca, se llegó al extremo de decir que la funcionaria no concedía entrevistas, algo inexplicable para quien tiene una responsabilidad de esa magnitud.

Una posible explicación es que Chico González es sobrina del senador Miguel Ángel Chico Herrera, compañero de fórmula de Claudia Navarrete, lo que nos llevaría a las viejas prácticas de influyentismo y nepotismo a las que muchos temíamos que regresaría el PRI al recobrar el poder.

Con un personaje como Claudia Navarrete manejando los tres mil millones de pesos que el gobierno federal destinó a Guanajuato para los programas de combate a la pobreza y la cruzada contra el hambre, lo más seguro es que tarde que temprano los responsables a nivel nacional de la política social se enfrenten a un quebradero de cabeza.

Eso ya ocurrió en estados donde gobierna el PRI, sólo hay que imaginar el potencial de un escándalo con los fondos sociales en una entidad en la que el gobierno estatal es panista, como pasa en Guanajuato. Es el escenario ideal para enlodar una elección.

Sin embargo, parece que las cosas no llegarán tan lejos. Cada día que pasa la situación de Claudia Navarrete es insostenible, principalmente por el hecho evidente de que nunca entendió cuáles eran las funciones a las qué llegaba a una dependencia de la importancia de la Sedesol, a la que simplemente quiso ver como un botín y un instrumento para su ambición.

En su desesperación, Navarrete se ha acogido a la protección del delegado de Comunicaciones y Transportes, el hidalguense Leoncio Pineda Godos, que presume gran cercanía con su paisano Miguel Ángel Osorio Chong. Es decir, otra vez de vuelta a las prácticas de la vieja política de complicidades.

Todo ello orilla a esperar que, más pronto que tarde, vendrán rectificaciones por parte de la secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles Berlanga, quien tiene por delante uno de los mayores retos del actual gobierno, como para que le enreden innecesariamente las incompetencias de sus representantes en las entidades federativas. Esperen noticias.

 

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