Arnoldo Cuellar

PRI, el desperdicio

In Botepronto, Zona Franca on enero 11, 2013 at 8:03 am

De muy poco parece haber servido al PRI la obtención de su mejor resultado electoral en casi dos décadas en Guanajuato. Hoy, este partido sigue mostrando la dispersión, la ausencia de estrategia y los sectarismos internos que le han impedido configurarse como una opción frente al PAN.

La tesitura que se presenta para renovar la dirigencia estatal tricolor, una vez que ha cumplido su misión el interinato de Javier Contreras y se vence el periodo para el que fue electo José Luis González Uribe, revela el grado de descomposición interna.

Prácticamente no hay posibilidad de poner de acuerdo a por lo menos cuatro liderazgos informales: los de Francisco Arroyo, Gerardo Sánchez, Miguel Ángel Chico y Bárbara Botello. Ante ello, la opción que queda es la designación de un delegado foráneo que ejerza las funciones de presidente, con todas las consecuencias de desconocimiento, falta de legitimidad y dependencia de decisiones centrales, otra vez.

La balcanización prosigue de forma acelerada: Bárbara Botello es dueña del PRI de León, pero nadie quiere que extienda su infuencia al estatal.

Juan Ignacio Torres Landa ha desaparecido literalmente del mapa, se dice que ha vuelto a Querétaro e incluso ha rentado su casa de León al futbolista Rafael Márquez. Con ello quedan huérfanos los torreslandistas del Congreso, particularmente Javier Contreras, cuya batalla ahora es para mantener la coordinación.

Arroyo, Sánchez y Chico tiene capacidad de cabildeo en los espacios nacionales del PRI, pero no para imponer soluciones, cuando mucho para vetar, lo que hacen alegremente y logran la plena nulificación de sus respectivas propuestas.

A eso se suma el hecho externo de que el PRI ha definido una tregua frente al gobierno de Miguel Márquez, al parecer por decisión central, para no obstaculizar los acuerdos del pacto por México.

Así, los tropiezos iniciales del nuevo gobierno han sido paliados en el terreno político por una actitud colaborativa de la principal oposición, incluso en temas tan polémicos como en el del proyecto Escudo donde se ha otorgado un cheque en blanco a la mayor inversión en un sólo programa en la historia de Guanajuato, realizada además en medio de la más absoluta desinformación.

Tras de haber recibido una votación cercana al millón de sufragios y de haberse quedado apenas a 8 puntos de ganar la elección; después del emblemático triunfo de León, que acabó con 25 años de hegemonía panista; y pese al hecho de contar con la bancada más nutrida desde hace dos sexenios, frente a un PAN sin mayoría en el Congreso, todo esto parece no haber servido de nada al PRI.

Queda claro que en la política como en el futbol los triunfos no llegan sólo por los errores del contrario. De vez en cuando hay que tener también algún acierto propio. Eso no está pasando en el PRI de Guanajuato.

arnoldocuellar@zonafranca.mx

 

 

 

 

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