Arnoldo Cuellar

El tema de la seguridad, a debate

In Botepronto, Zona Franca on noviembre 27, 2012 at 4:00 am

La seguridad es una preocupación constante de los ciudadanos, según consignan todas las encuestas que se hacen en el país y en el estado. Aún regiones que no están castigadas por el flagelo de la violencia generalizada, se contagian por la omnipresencia del tema en todos los espacios noticiosos y de opinión pública.

Sin embargo, la inseguridad, pues el tópico está presente justo como ausencia, no constituye un tema de debate, más allá de las mesas de los esopecialistas, sino apenas un reclamo.

Hasta ahora es la autoridad la que debe decirnos cómo afrontar el crecimiento de la actividad delictiva. Los ciudadanos, cuando mucho, procuramos no asumir conductas de riesgo y tratamos de protegernos privadamente, pero tenemos poca o ninguna aportación al debate público, más allá de la exigencia de seguridad.

Quizá, por ello, la iniciativa de inversión en un ostentoso mecanismo de seguridad para el estado presentada por el gobernador Miguel Márquez, junto con su equipo de prevención y procuración de justicia, puede resultar socialmente útil.

La insistente socialización del tema, a través de reuniones hasta ahora mayormente circunscritas al ámbito empresarial, empieza a producir opiniones diversas: desde voces complacientes hasta quienes que reclaman más información; desde posturas que apoyan a otras que objetan la unilateral estrategia de tecnologizar la vigilancia en el estado mediante una cuantiosa inversión.

Más allá del proyecto gubernamental para colocar ojos y oídos electrónicos en todos los rincones del estado, será importante que el interés de la sociedad en el tema de la seguridad pública no se agote.

A final de cuentas, cuentan más los ojos y las denuncias de una población activa, que la mejor tecnología, máxime cuando esta es aplicada por una burocracia que de ninguna manera es inmune a la corrupción.

Así que más allá del proyecto Escudo, no estaría de más que el gobierno contemple algunos recursos, que serán menos onerosos, para mantener la vinculación entre las dependencias del sector y los ciudadanos, organizados o no. Es seguro que no será dinero tirado a la basura.

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