Arnoldo Cuellar

La sombra de Oliva: Danilo Black y Juan Aguilera

In Botepronto, Zona Franca on noviembre 9, 2012 at 3:05 am

La continuidad entre el gobierno de Miguel Márquez y el de Juan Manuel Oliva se ha roto en el discurso, pero prosigue en otras muchas áreas. Una de ellas es la de su comunicación social.

Juan Aguilera Cid, el comunicólogo que recibió la confianza de Márquez durante la campaña y la precampaña, a dónde llegó como una sugerencia proveniente del equipo olivista, no ha podido dar el salto para adquirir una personalidad propia.

Prueba de ello es que haya sostenido al despacho Danilo Black como responsable del manejo de imagen del nuevo gobierno. Se trata de una empresa de Monterrey que se originó en una franquicia neoyorquina cuya área de negocio principal era el diseño de medios impresos.

Con ese carácter, la empresa que integraban como socios principales Roger Black y Eduardo Danilo fue responsable de la creación de la maqueta gráfica del Norte de Monterrey; del Reforma y del Universal, en la ciudad de México, entre otros muchos. En Guanajuato rediseñaron el diario Correo hace algunos años.

Sin embargo, Danilo Black no se quedó en el ámbito del diseño gráfico sino que incursionó en la industria digital, donde sufrieron un tropiezo con la caída de la burbuja de las empresas punto com. A fines de la década pasada, la franquicia regiomontana se incorporó al ámbito del mercadeo político, donde hizo campañas, tanto para el PAN como para el PRI.

En Guanajuato le vendieron a Juan Manuel Oliva un paquete completo, similar a otro que habían operado para el veracruzano Fidel Herrera Beltrán. En el caso del guanajuatense no sólo le cambiaron el logo de la administración, sino hasta el modo de hablar.

Su aparición estelar fue en el informe de gobierno de 2010, cuando Oliva abandonó el tradicional podio para hacer un verdadero show en el escenario del Teatro Bicentenario, apoyado en teleprompters de los llamados presidenciales. El distintivo oficial cambio de una provinciana familia caricaturizada a una tipografía vanguardista y sofisticada con las siglas del estado.

Sin embargo, ni la tecnología ni las ideas del nuevo contratista de la imagen gubernamental, lograron superar los recurrentes escollos que enfrentó el gobierno olivista a lo largo de su sexenio y que terminaron haciendo crisis en la campaña, con secuelas que continúan hasta la fecha: corrupción, opacidad, ineficacia.

Eso no fue obstáculo para que Danilo Black se hiciera cargo de la campaña del candidato panista y, ahora, de la imagen del nuevo gobierno, todo ello sin que se sepa de forma transparente cuáles son los montos de los contratos otorgados a la empresa regiomontana, la que por cierto no es nada barata.

No se olvida aun que en el periodo de transición Juan Aguilera llamó a un concurso popular para generar el nuevo logo del gobierno, sin informar nunca los resultados de esa convocatoria y haciendo aparecer el día de la toma de posesión la misma imagen de Oliva sólo pasada por un ligero retoque. A menos que el concurso, que no tenía premio en metálico, lo haya ganado Danilo Black.

Pero lo más grave no se encuentra allí, sino en la lentitud con la que se ha iniciado el despegue de imagen del nuevo gobierno. A estas alturas todavía es posible encontrarse a funcionarios de alto nivel que reparten tarjetas con el logo olivista.

Por si fuera poco, Aguilera Cid no tuvo empacho alguno en contravenir los lineamientos que Miguel Márquez ha repetido en varios foros, el último de ellos esta semana en la reunión de constructores en Vallarta, donde ha señalado que se dará prioridad a las empresas locales por sobre las de otras latitudes.

No ha sido el caso. En el tema de la imagen, el comunicador institucional no sólo decidió mantener a la empresa que manejó la imagen de Oliva, sino que además la prefirió por encima de otras de capital guanajuatense, mantiene oculto el costo de los servicios y, para redondear, ni siquiera ha atendido los requerimientos que está planteando con urgencia la estructura gubernamental.

La escasez de imaginación y eficiencia del vocero del gobierno marquista no sólo se refleja en su decisión para sostener al creador de la propaganda olivista, sino también en la falta de posicionamiento de los temas del nuevo gobierno.

Hasta ahora han sido más bien los tropiezos, y no las propuestas del equipo marquista, lo que encuentra espacio en la agenda de los medios.

Vaya paradoja: a lo mejor Danilo Black no ayudó mucho a Oliva en los temas de fondo, sin embargo, parece que Oliva si contagió a los regios con algunos de sus defectos: la inoperancia y la impuntualidad. Todo ello a ciencia y paciencia de Juan Aguilera que parece creer que tiene todo el tiempo del mundo.

La única pregunta que queda es: ¿y que culpa tiene de eso Miguel Márquez? Seguramente. él mismo tiene ya la respuesta.

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