Arnoldo Cuellar

El gabinete ampliado: las compensaciones

In Botepronto, Zona Franca on septiembre 20, 2012 at 8:46 am

El conjunto de dependencias descentralizadas y paraestatales de la administración estatal, superiores en número al gabinete ampliado, fueron utilizadas por el gobernador electo Miguel Márquez Márquez como una zona de amortiguamiento para las afectaciones derivadas de la elección de su primera línea de colaboradores.

Las seis ratificaciones de funcionarios olivistas; la presencia de mujeres; el rescate del Yunque, así sea simbólico, son todas cosas que ocurrieron en las designaciones de ese territorio de compensación en que se convirtió el equipo auxiliar de la élite gubernamental.

Las ratificaciones, sin embargo, suenan provisionales en muchos casos, quizá para bien, quizá no tanto.

Por ejemplo, la geóloga Angélica Casillas, ratificada en la Comisión Estatal del Agua, bien pudo haber sido una de las mujeres que le dieran equilibrio al gabinete legal de Márquez como una magnífica y prometedora secretaria de Obra Pública, de no haberse optado por Arturo Durán Miranda, de quien más temprano que tarde empezarán a aflorar las historias negras de su paso por la dirección de Infraestructura Vial en los años 90 del siglo pasado. Así que no habría que descartar a Casillas como un recambio para las primeras crisis del gabinete.

Adrián Peña Miranda, no obstante que realizó un correcto trabajo para limpiar los estropicios de Juan Carlos Delgado, el compadre de Juan Manuel Oliva, al hacer surgir la Coveg de las cenizas del IVEG, no acaba de llenarle el ojo al virtual mandatario quien busca un papel más proactivo de esta dependencia. Allí también huele a provisionalidad.

Las ratificaciones de Juan Pablo Luna y Rafael Díaz, en al Procuraduría del Medio Ambiente y la fantasmal Unidad de Televisión de Guanajuato, resultarían inexplicables en términos de desempeño, pero parecen complacencias con el ex gobernador Oliva y con el Yunque, donde el activismo de Díaz se acrecentó en los últimos meses cuando la organización entró en crisis por las señales de su expulsión de sus cotos de poder en el gobierno.

Juan Alcocer Flores y Antonio Vega Corona, en Cultura y Ciencia y Tecnología, son espacios del PAN.  El salmantino, cuya apuesta por el rescate de sitios arqueológicos y la cultura popular salió adelante a pesar de un escaso presupuesto, fue el presidente de la comisión de elecciones del PAN, órgano que legitimó sin mayores conflictos la candidatura de Márquez frente al riesgo que significaba la competencia con el doctor José Ángel Córdova. El tema no parece estar ajeno en su ratificación.

La presencia de cinco mujeres en el gabinete auxiliar, cuatro de nuevo ingreso, pretende ser una compensación a la notable ausencia del género femenino en el primer equipo. Ana Carmen Aguilar y Montserrat Ramírez, en Ecología y Verificación del Comercio Exterior, exhiben credenciales estrictamente técnicas.

Llama la atención que se haya anunciado dentro del gabinete ampliado un cargo subordinado de la Secretaría de Finanzas, como lo es la dirección de Verificación al Comercio Exterior. De haber sido norma, Márquez hubiera podido presentar decenas de nombramientos el día de ayer. A menos que se esté pensando en darle autonomía a esta área que coadyuva en el combate al contrabando que realiza el gobierno federal, todo indica que fue un relleno para compensar la preocupante falta de mujeres en ambos gabinetes.

Adriana Rodríguez Vizcarra llega al Instituto de la Mujer como otra muestra de la alianza entre Márquez y Fernando Torres Graciano. Es una eficiente empresaria que ha crecido en el PAN, pero deberá aprender los temas específicos de la promoción a la equidad de género como política pública.

Elia Lara Luna en la Comisión de Arbitraje Médico muestra que Éctor Jaime Ramírez Barba es un funcionario altamente influyente en la nueva administración. Más allá de la capacidad de la nueva funcionaria, obtiene el puesto por ser la colaboradora de confianza del próximo titular de Desarrollo Social durante muchos años.

Economista posgraduado y con trayectoria en organismos financieros nacionales e internacionales, Héctor Salgado Banda será el director del ISSEG con mejor perfil en muchos años. Su historial hace pensar que por fin se manejará a esa dependencia como lo que es: un fondo de pensiones. Los rejuegos inmobiliarios y comerciales a que se ha visto sometida la institución con sus últimos directivos deberán dejar paso a soluciones financieras de largo plazo.

Ángel Robles Ávalos, nuevo titular de la Comisión Estatal del Deporte, le sobrevive a la crisis de su mentor político, Genaro Carreño, quien no fue santo de la devoción de Miguel Márquez como secretario de Obra Pública. Tiene perfil y trayectoria para un puesto donde hace falta pisar a fondo el acelerador.

Un caso aparte es el de Ricardo Torres Origel, duro adversario de Márquez en la interna, se integró en la campaña constitucional contanto o más fervor. No va propiamente al exilio, sino a una tarea política que se antoja un reto de factura superior: la tarea diplomática entre el gobienro panista de Guanajuato, el gobierno federal priista y las cámaras legislativas que conoce bien. Sus antecesores han sido practicamente irrelevantes, algo que no es precisamente lo que más le acomoda a la personalidad del ex senador. Esperemos que sea para bien de la entidad.

Finalmente, en el DIF, el gobernador electo opta por la seguridad y coloca al frente de la dependencia que más escándalos suscitó en el gobierno que termina, a su administrador en las dos secretarías que ocupó, Gestión Pública y Desarrollo Social: Ángel Isidro Macías. Se ve que allí no se quieren sorpresas.

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