Arnoldo Cuellar

Villarreal, en oferta

In Botepronto, Zona Franca on agosto 7, 2012 at 3:28 am

Es perfectamente entendible el entusiasmo que provoca la candidatura de Luis Alberto Villarreal a la coordinación parlamentaria del PAN entre algunos diputados electos de Guanajuato.

Ante el retroceso que sufrirá este partido en presencia nacional, el hecho de que pudiera quedar alguien conocido con un cargo relevante en “las grandes ligas”, es un alivio.

Sin embargo, el PAN debería estar pensando en muchas otras prioridades antes que en la simple valoración del paisanaje a la que se limitan los opinantes locales.

En primer lugar, la posición del sanmiguelense al frente de la bancada panista en San Lázaro constituye una extensión de poder del dirigente panista Gustavo Madero, cuya continuidad está en entredicho, si no en las próximas semanas, sí en los próximos meses, pues será inevitable que el proceso de reconstrucción del panismo busque nuevos rostros para encabezarlo.

En segundo lugar, el liderazgo de un político como Luis Alberto Villarreal, enriquecido de manera estratosférica desde que ingresó a la política, no puede sino constituir una complicada debilidad en los tiempos que se vienen.

De ser un hijo de familia bien avenida, pero sin ostentaciones, Villarreal pasó, cuando fue alcalde de San Miguel Allende, a convertirse en un próspero empresario inmobiliario. Ya como senador su peculio y el de su hermano Ricardo, hoy también diputado, crecieron notablemente al incursionar en el negocio de las apuestas.

¿Puede ser esa circunstancia un problema? Probablemente para los Villarreal no lo sea, mientras cuenten con la protección del dirigente nacional de su partido. Para el PAN podría llegar a ser un dolor de cabeza, pues un político que comparte su vocación con la de enriquecerse siempre será susceptible de tropiezos.

En cambio, para el PRI puede ser una solución. Acostumbrados a tratar con políticos sensibles a las componendas económicas, los nuevos liderazgos priistas en el gobierno y en el Congreso no verán el historial del senador Villarreal con malos ojos.

Todo lo contrario, sólo cuestión de recordar la famosa frase del viejo priismo, nada distinto del nuevo: “en política, lo que tiene precio es barato”

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