Arnoldo Cuellar

La colaboración Márquez – Peña

In Botepronto, Zona Franca on agosto 6, 2012 at 4:05 am

Tal y como están las cosas en el país, el cuadro de relaciones políticas que nos espera a partir de que concluyan los cambios de gobiernos en todos los niveles tenderá a ser radicalmente distinto al que se han imaginado muchos de los actores de la pasada elección.

La llegada de Enrique Peña Nieto a una presidencia de la República que sigue siendo fuertemente debatida desde un sector de la izquierda, como ya pasó en 1988, propiciará, quiérase que no, un esquema de negociación entre el PRI y el PAN tanto a nivel camaral como partidista, impulsado directamente desde Los Pinos.

En ese sentido la relación entre el próximo gobernador de Guanajuato, Miguel Márquez Márquez, y Peña Nieto, caminará por caminos más cordiales de los que están pensando muchos de los priistas de esta entidad.

A final de cuentas, el triunfo del PAN en Guanajuato no sólo no afecta para nada el funcionamiento de una presidencia que tiene en este momento preocupaciones superiores.

Pero, además, la atención del PRI como partido deberá estar centrada en las dos entidades que renuevan gubernaturas, Chihuahua y Baja California, además de las otras nueve donde hay renovación de Congresos locales y alcaldías entre ellas Veracruz, que en la pasada elección la empató el PAN.

En los próximos meses veremos varios acercamientos entre el próximo presidente de la República y el próximo gobernador de Guanajuato. La circunstancia política vivida tras la elección, por una parte; y el talante de ambos políticos me hace prever que se darán entendimientos.

Por si fuera poco, a Peña le convierte tener algunas rutas de escape frente a la crítica de una restauración priista a la vieja usanza y, precisamente, una oportunidad en ese sentido la brinda el respeto a la pluralidad, ciertamente disminuida, que se vive en el país.

Y es en ese sentido, precisamente, que muchas de las ensoñaciones que se vienen dando en estos días entre los priistas históricos de Guanajuato, tan vapuleados en los últimos lustros, pueden quedarse sólo en eso.

Una de ellas es la de recuperar posiciones en las delegaciones federales de la entidad, casi como en automático, a partir del próximo primero de diciembre. Así lo ha ofrecido el ex candidato Juan Ignacio Torres Landa a algunos de sus cercanos, cayendo en lo mismo que criticó acremente del panismo: hacer de la administración publica un botín y nunca una oportunidad de servicio.

Probablemente los priistas que se frotan las manos pensando en sueldos de los que no han dispuesto en los últimos años, no acaban de darse cuenta de que la recuperación de la Presidencia de la República por su partido es más un compromiso frente a una sociedad más despierta que el regreso a Jauja.

Desde luego, esta forma de pensar de muchos operadores del PRI, dueños de resultados muy pobres si nos atenemos a la historia, viene a corroborar con toda autoridad la explicación de porqué nunca regresaron como opción política competitiva en los pasados quince años.

Si hoy, que circunstancias  externas les han permitido presumir de resultados decorosos, sólo abren la oportunidad para que regresen a hacer aquello mismo que los desterró del poder, dejarán en claro que no tienen ni tendrán remedio.

arnoldocuellar@zonafranca.mx

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Twitter: Arnoldo60

 

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