Arnoldo Cuellar

Sucesión: el factor López Santillana

In Botepronto, Zona Franca on agosto 3, 2012 at 3:15 am

Se trata de un relevo gubernamental inédito en Guanajuato. Ahora ya no es sólo el hecho de las enconadas contiendas que se vivieron en este año, primero al interior del mismo PAN y luego entre este partido y el PRI, sino que surgen nuevos factores de sorpresa, como el papel que se encuentra jugando el actual gobernador sustituto, Héctor López Santillana.

Funcionario de dos administraciones estatales, la de Juan Carlos Romero Hicks, a donde llegó a secretario tras la renuncia de Luis Ernesto Ayala a la titularidad de Desarrollo Económico para ir a disputar, sin éxito, la candidatura a gobernador; y la de Juan Manuel Oliva, donde se encargó de la exitosa política de atracción de inversiones, López Santillana se encargó de suceder al funcionario más cercano a Oliva, el secretario de Gobierno Gerardo Mosqueda, cuando esa relación hizo crisis.

Tras un paso más bien discreto por el área política del gabinete, las circunstancias volvieron a favorecer a nuestro personaje cuando Juan Manuel Oliva tomó la inopinada decisión de pedir licencia al Congreso para incorporarse a la campaña panista por la presidencia de la República.

Cabe hacer hincapié en que, en ninguno de los dos casos, la secretaría de gobierno y la gubernatura sustituta, López Santillana era el favorito de Oliva, sino que operaron en su favor alineaciones coyunturales de fuerzas políticas y rechazo a las propuestas originales del mandatario.

Ya como gobernador, Héctor López Santillana le probó al PAN su lealtad actuando al límite de lo permitido por la ley durante la pasada campaña política, con un intenso activismo que se centró particularmente en Celaya, donde ese partido logró salir de una situación comprometida para rescatar el municipio a través de un candidato de origen empresarial, más que ciudadano, Ismael Pérez Ordaz.

Con esas prendas, el actual gobernador ha planteado con toda claridad su intención de permanecer activo en la próxima administración ocupando una cartera secretarial, ya sea regresando a la de Desarrollo Económico, donde tan bien le fue; o a Gobierno, donde podría erigir una plataforma que, a decir de algunos de sus colaboradores, le pondría en posibilidades de construir su propia candidatura a gobernador en el 2018.

El juego, sin embargo, se está tornando demasiado atrevido, pues en todo este tinglado el que no ha opinado en absoluto es quien primero debería hacerlo, es decir, el gobernador electo Miguel Márquez Márquez.

Por lo pronto, tomándose atribuciones que parecen no corresponden ni a su liderazgo real ni a sus atribuciones legales, López Santillana realizó recientemente una prohibición expresa a los integrantes de los gabinetes legal y ampliado del gobierno estatal para realizar cualquier tipo de gestión con Márquez que no fuera por su conducto. El llamamiento, ocurrido al término de una reunión de trabajo rutinaria, no cayó nada bien entre funcionarios que se sienten amigos de quien fuera su compañero de gabinete.

Sin embargo, y aunque lo más probable es que la instrucción sea desatendida, lo cierto es que la sensación predominante entre los miembros del gabinete saliente es que su actual jefe no está actuando con lealtad pues mientras a ellos se les impide la autopromoción, él en cambio sí la realiza alegremente.

El resultado de todas estas intrigas sucesorias, alentadas por el doble juego de López Santillana, que por una parte realiza un abierto intento continuista, pero por la otra trata de frenar esas mismas ansias en sus colaboradores, va a ser la completa distracción de un equipo de trabajo que se encuentra en el delicado momento de cerrar expedientes y hacer una entrega ordenada.

En lo que hace a Miguel Márquez las cosas tampoco parecen mejores, pues mientras el ganador de la elección hace tiempo en su gira de reuniones con los alcaldes electos y se cierra a cualquier especulación sobre su futuro equipo, en la retaguardia ese manejo es desvirtuado por las maniobras de quien le entregará los bártulos de la administración el próximo 26 de septiembre.

Así, mientras Márquez sólo acepta que ratificará al procurador Carlos Zamarripa y Héctor López se autopromociona como integrante del próximo gobierno, lo único cierto a estas alturas es que la propuesta de mas PAN y menos Yunque parece limitarse a una sola cosa: más de lo mismo.

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