Arnoldo Cuellar

La ruleta rusa de Madero y Villarreal

In Botepronto, sinembargo.mx, Zona Franca on julio 26, 2012 at 4:04 am

La reconstrucción del PAN no parece estar entre las prioridades del dirigente nacional al que le tocó el expediente de perder la elección que saca al PAN de la presidencia de la República tras dos sexenios de ejercerla.

Como si se tratara de tiempos normales, Gustavo Madero no parece estar haciéndose cargo del fracaso que significa no sólo la derrota, sino el hecho de haber descendido hasta el tercer lugar de la contienda.

Por si algo faltara, el PAN perdió dos gubernaturas y posiciones tan emblemáticas como la alcaldía del municipio de León, un espacio político en el que tenían 24 años de continuidad, producto de 8 triunfos consecutivos y el cual fue la antesala para la conquista de Guanajuato como estado, hace 21 años.

En cualquier institución política este sería un escenario de desastre que estaría forzando reflexiones profundas y replanteamientos sobre las equivocaciones estratégicas y tácticas, así como un deslinde de responsabilidades de quienes condujeron al partido a ese resultado.

En el caso del PAN pareciera que nada ha pasado. Madero se encuentra alentando a dos de sus más cercanos seguidores, los senadores Luis Alberto Villarreal y Rubén Camarillo, quienes llegarán a San Lázaro por la vía plurinonimal, para que inicien la disputa por la coordinación de la bancada de su partido en la Cámara baja.

A ese movimiento se ha opuesto otro, que parece tener todas las posibilidades de éxito, donde confluyen el presidente saliente, Felipe Calderón; y la excandidata Josefina Vázquez Mota, en respaldo al también senador e histórico cuadro panista José González Morfín.

Lo que llama la atención es el desenfado de Madero para entrar a la disputa de lo que a todas luces parece más un botín político que una posición de proyección hacia el complejo futuro que le espera al PAN.

Si Madero hubiese entregado cifras decorosas en los pasados comicios, podría caber alguna posibilidad de escuchar su posición con respecto a las designaciones de cargos de responsabilidad que serán estratégicos para la reconstrucción del PAN como opción política.

Sin embargo, no fue así. El líder del PAN en la pasada contienda electoral fue incapaz de mediar entre los equipos de Felipe Calderón y Josefina Vázquez Mota, llegando al extremo de salirse de la cancha por propia decisión y regresar a su curul en el Senado donde pasó las últimas semanas de la campaña sin pena ni gloria.

Ahora, al avanzar a dos de sus peones para disputar el liderazgo de la bancada en la Cámara de Diputados, Madero no está pensando en sumar, mucho menos en clarificar, sino que claramente entra a la disputa por los restos del naufragio panista para conservar una posición de poder que no se ganó en la pasada campaña.

La postulación del guanajuatense Villarreal, particularmente, habla del mundo de complicidades en el que se movió el dirigente panista y que mucho tiene que ver con su fracaso en la conducción del partido en la pasada campaña.

Amigo cercano del senador Rodolfo Dorador, operador político de Gustavo Madero y uno de los hombres que ha sido señalado como el enlace entre la cúpula panista y la mafia de los casinos que encabeza el regiomontano Juan José Rojas Cardona, Villarreal tiene intereses él mismo en una empresa de casinos que tiene establecimientos en León y en Guadalajara: Grupo Win de México.

Cuando un escándalo periodístico detonó en Guanajuato por la aparición de documentos y actas del registro público de la propiedad y el comercio que vinculaban directamente al hermano de Luis Alberto Villarreal, Ricardo Villarreal García, Gustavo Madero se negó a tratar el tema en el seno del grupo parlamentario del PAN, misma actitud que tomó cuando el escándalo de Fernando Larrazábal con los sobornos a casinos en Monterrey por parte del hermano del alcalde. (Ver: http://www.zonafranca.mx/protegido-por-el-senador-villareal-y-ricardo-sheffield-el-casino-mas-lujoso-de-leon/)

La participación de Villarreal, quien con el apoyo de Madero hizo candidato a diputado a su hermano Ricardo y hoy es legislador electo, en la carrera por la coordinación parlamentaria, es una evidencia palmaria de la intervención de Madero en el único futurismo que le queda al PAN en estos momentos, el de sus bancadas en el Congreso.

El todavía senador y ex alcalde de San Miguel Allende no tiene ningún peso específico para aspirar a la posición, salvo por su amistad con Madero que ya le valió encabezar la lista de la segunda circunscripción plurinominal, también sin méritos pues el natural para esa posición hubiese sido José Ángel Córdova Villalobos, perdedor de la elección interna por la candidatura a gobernador de Guanajuato.

Al hacer avanzar la candidatura de Villarreal, Madero manda la señal de que no le interesa conducir la reconstrucción panista, sino sólo cobrar una factura y atrincherarse en una posición que le permitirá negociar, no sólo al interior de su partido, sino incluso con el gobierno de Enrique Peña Nieto.

Para eso ya mandó señales a través del propio Luis Alberto Villarreal, quien declaró cuando apenas se conocía la derrota oficial de Josefina Vázquez Mota, el pasado 8 de julio en el diario Excélsior, que el PAN en el Congreso “no detendría los cambios en el país.”

La aparición de Madero junto con el dirigente del PRD, Jesús Zambrano, para denunciar la compra de votos en la elección, es la segunda pinza de esa maniobra que pretende encarecer y simular la proclividad negociadora de esta corriente del panismo.

Así, mientras la confusión reina en las filas del panismo tradicional y entre el desconcierto de Josefina Vázquez Mota y los manotazos del presidente Calderón para tratar de reconfigurar al partido desde Los Pinos, hay un núcleo de panistas pragmáticos que ya tienen muy claro como sacarle provecho a la derrota.

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