Arnoldo Cuellar

El nuevo mapa político de Guanajuato

In Botepronto, Zona Franca on julio 2, 2012 at 1:26 am

Faltan aún casillas por computar y matices por revisar, pero el que emerge de la elección de este primero de julio es un mapa geopolítico que regresa a Guanajuato al escenario previo a la epopeya foxista de 1995.

Por lo menos en el panorama de la elección federal, hasta la medianoche de ayer se preveía la conservación de ocho distritos para el PAN y la obtención de seis distritos por parte de la coalición PRI-Verde.

Con un tercio de las actas computados de la elección presidencial, Josefina Vázquez Mota superaba a Enrique Peña Nieto apenas por dos puntos porcentuales, escasos catorce mil votos, en el principal granero del PAN, el mismo que le dio a Felipe Calderón alrededor de 700 mil votos de diferencia.

Sin embargo, también se dio el voto diferenciado. El mismo PAN que perdía seis distritos federales, conservaba veinte de los veintidós distritos locales.

Además se registraron vuelcos inusitados en todas direcciones en las contiendas municipales: el PAN entregó el emblemático bastión de León y ciudades como Dolores Hidalgo y Silao; en cambio, arrebató al PRD dos de sus santuarios: Valle de Santiago y Acámbaro, de acuerdo a cifras con el treinta por ciento de actas computadas.

Miguel Márquez no tuvo problemas para acreditar su victoria desde muy temprano, apenas concluida la elección. Alrededor de 10 puntos de diferencia sobre el candidato de la coalición PRI-PVEM, Juan Ignacio Torres Landa, le permitieron a las encuestadores anunciar sus cifras de los sondeos a boca de urna.

Sin embargo, no se trataba de los más de veinte y casi treinta puntos que lograron sus antecesores inmediatos. El panista de Purísima del Rincón deberá gobernar un estado diferente, con un Congreso donde conservará mayoría pero con menos holgura y con un porcentaje apreciable de la población gobernada por otras fuerzas políticas en el nivel municipal.

Pero, por encima de todo, Márquez deberá gobernar con un presidente de la República priista, además uno que pretende convertirse en un reformador y que está emplazado a mostrar un rostro moderno frente a los grandes temores de que su llegada encubra una restauración del ominoso pasado de ese partido.

Así, sometido a presiones internas y externas, al panista Márquez no le quedará de otra que mostrarse profundamente innovador desde la conformación de su equipo de transición.

Refugiarse en la franja de confort del panismo acomodaticio que inundó el gobierno en estos años, podría ser suicida para el PAN en el corto plazo.

Nada en el discurso que se le ha escuchado a Miguel Márquez hasta ahora se encuentra a la altura del reto que deberá enfrentar. Su crecimiento tiene que darse a marchas forzadas, pues de lo contrario su gobierno no tendrá margen de maniobra y vivirá en permanente asfixia.

Más nos vale que todos los actores políticos a los que les ha otorgado vigencia el voto de este domingo entiendan rápidamente la nueva circunstancia y tengan idea del lugar al que han llegado, pues nadie tiene bonos democráticos como el que Vicente Fox desperdiciara tan lamentablemente.

Incluso el mismo Enrique Peña Nieto deberá batallar para entenderse con un Congreso que se aprecia dividido desde ya.

De ello depende que las lecciones del día de ayer constituyan el inicio de una recomposición que no deja fuera a nadie pero que, para volverse provechosa, requiere que todos pongamos lo mejor de nosotros. Que así sea.

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