Arnoldo Cuellar

Fin de época

In Botepronto, Zona Franca on junio 30, 2012 at 8:51 am

Guanajuato se ha convertido en un lugar clave para la elección de este domingo.

Por una parte, el PAN defiende el que parece haberse convertido en su último bastión, en una batalla de la que no emergerá sin mermas. Por la otra, el PRI dará una pelea como no había ocurrido en lustros, con muchos recursos económicos y tácticas al borde de la legalidad.

En este escenario es como mejor puede aquilatarse el grave error que cometió Juan Manuel Oliva habiendose separado de la gubernatura por una calentura futurista que muy probablemente se cancelará este mismo domingo.

Al dejar la plaza, Oliva ofreció un flanco inmejorable a los ataques priistas sin tener ninguna posibilidad de defensa. Al fnal todo ha quedado en desprestigio, pero sin duda ha causado un grave daño a su partido, a muchos de sus candidatos y ya no se diga a su imagen como gobernante.

A cambio de ello, el mandatario con licencia no ha tenido ningún peso específico en la campaña nacional, Josefina Vázquez Mota ha tenido que efectuar constantes deslindes de él y, si nos atenemos a las perspectivas de la candidata, tampoco como operador electoral se ha distinguido.

En Guanajuato, la operación electoral priista se ha despachado a sus anchas con un PAN arrinconado y tímido, Las acciones encubiertas de campaña de Héctor López Santillana quizá hayan tenido algún resultado mínimo en Celaya, pero en general no han impactado en el estado y en cambio sí han abierto una nueva vía de confrontación con el PRI.

El activismo del gabinete olivista, señaladamente del ala Yunque, más que buscar fortalecer al PAN persigue preservar empleos y privilegios burocráticos, lo que la vuelve caótica y desorganizada.

Con su apresurada decisión de irse, que también fue producto de ambiciones personales y no de responsabilidad con un proyecto, Oliva abrió la vía para la amenaza que enfrenta el PAN en estos momentos, lo cual vuelve a mostrar que la política es un arte donde pesan más los errores propios que los aciertos del contrario.

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