Arnoldo Cuellar

PAN Y PRI: tan iguales

In Botepronto, Zona Franca on junio 25, 2012 at 4:31 am

Después de tres elecciones estatales en las que el PRI ha abandonado toda capacidad competitiva dejando el campo libre al PAN, en alguna medida por abandono de sus liderazgos nacionales, pero sobre todo por la renuncia local para asumir una mayoría de edad política, el próximo domingo veremos por fin una batalla real entre las dos principales fuerzas partidistas de Guanajuato.

La circunstancia, sin embargo, no es como para echar las campañas a vuelo. Veámosla de cerca.

Reforzando la hipótesis de la imposibilidad del priismo local para construirse como alternativa, el repunte de este partido se da de la mano de un resurgimiento nacional, gracias a una combinación de factores que incluyen un candidato de imagen carismática, un realineamiento de las alianzas internas y el respaldo de grandes consorcios empresariales, sobre todo en el terreno de los medios de comunicación.

Al crecimiento del PRI como opción, innegable en todas las encuestas sean doce o cuatro los puntos de ventaja que le lleva el PAN, no es ajena una caída de este partido al que le pesan veinte años en el poder y el crecimiento de problemas como el de la corrupción, la ineficacia, el clientelismo y, quizá el mayor de todos, el agotamiento de la imaginación.

En ese lapso de tiempo, el PAN como gobierno asimiló todos los vicios que poseía el PRI local al que sacó del poder en 1991, no sin complicidades con el autoritarismo presidencial priista de entonces, llevado a extremos por Carlos Salinas de Gortari.

Si bien en los últimos años el PAN ha construido una exitosa maquinaria partidista a nivel estatal, para lograrlo ha debido echar mano del knowhow de sus criticados antecesores: corporativismo, clientelismo y el aprovechamiento del aparato público. Esa es la mayor fortaleza de Miguel Márquez en este momento.

Pero el PRI no se queda atrás en cuanto a capacidad de mimetismo. Para poder generar  una expectativa de competencia han debido echar mano de alianzas públicas que nunca hubieran aceptado en su pasado como gobierno. Una de ellas ha sido la del clero político al que han tratado de acercarse y complacer por todos los medios.

La presencia del coordinador de campaña de Juan Ignacio Torres Landa, el empresario Jorge Videgaray Verdad, uno de los laicos más cercanos al arzobispado de León, busca equilibrar para el PRI la cercanía y los compromisos tradicionales entre el PAN y el alto clero local, simbolizados en la preeminencia y la influencia de personajes como Elías Villegas y Roberto Plascencia en todos los gobiernos panistas que ha tenido Guanajuato.

El acercamiento de un liberal ortodoxo como Juan Ignacio Torres Landa a la jerarquía eclesiástica local, a través de Videgaray, ya dio un primer fruto: la promesa signada por el candidato presidencial Enrique Peña Nieto, este sábado en Irapuato, para pavimentar el camino de Guanajuato al Cubilete, la emblemática montaña de Cristo Rey, atendiendo una añeja petición de los obispos de Guanajuato.

Por si algo faltara, a ninguno de los dos los distingue la honestidad en su acercamiento al electorado: la compra del voto mediante regalos, pago en efectivo y beneficios disfrazados, es la constante de la elección en marcha, practicada por igual por panistas y priistas.

Así, con un PAN asimilado al viejo PRI que se dispone a echar mano del aparato de gobierno para tratar de sacar adelante una nueva elección; y con un PRI que pavimenta su asalto al poder mediante concesiones a los tradicionales aliados del PAN, podríamos decir que el ciudadano guanajuatense libre no dispone de muchas opciones más allá de la simpatía o antipatía personal que le provoquen los candidatos.

Y con el rezago patente de las opciones de izquierda, usted como elector tendrá que decidir entre ese PRI pirata que es el PAN de Miguel Márquez; o el PAN región cuatro que es el PRI de Torres Landa y Videgaray. Eso es lo que hay.

arnoldocuellar@zonafranca.mx

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Twitter: Arnoldo60

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