Arnoldo Cuellar

Pocas propuestas, muchas demandas

In Botepronto, Zona Franca on junio 14, 2012 at 4:31 am

Fuera de los lugares comunes para mejorar la vida de los guanajuatenses sin decir cómo ni asumir compromisos específicos en tiempo y forma, las campañas políticas de la entidad a todos los cargos públicos en disputan serían perfectamente anodinas de no ser por dos aspectos: el dispendio de dinero en propaganda, vehículos, acarreos, regalos utilitarios y compra del voto; y, ahora, por las demandas partidistas en tribunales de todos contra de todos.

El PAN de Gerardo Trujillo denuncia penalmente a Juan Ignacio Torres Landa, candidato del PRI-PVEM, por el probable uso de recursos de origen ilícito en su campaña.

El PRI de Javier Contreras denuncia ante el IEEG al PAN de Trujillo por los ataques en contra de Torres Landa durante del debate de hace unos días. Además, el propio Juan Ignacio Torres Landa anuncia una nueva demanda por uso de recursos gubernamentales en la campaña del PAN

El candidato del PRD, Arnulfo Montes, presenta sendas denuncias en el ministerio público en contra de PRI y PAN. En el primer caso, por la presencia de Pablo Zárate Juárez, involucrado en la investigación de lavado de dinero en Estados Unidos en contra de Tomás Yarrington, en la campaña torreslandista; en el segundo, por presuntos encubrimientos de Miguel Márquez a favor de Juan Manuel Oliva cuando fue su secretarió de la Gestión Pública.

¿Tiene posibilidades de prosperar alguno de estos casos? Practicamente ninguna. Principalmente porque nadie aporta pruebas y quien acusa está obligado a hacerlo. En segundo porque la mayoría derivan de casos exhibidos en los medios de comunicación. En tercero porque una vez que terminen las campañas, dentro de 14 dias; y se realice la elección, en 18 días, difícilmente alguien se acordará de darle seguimiento a los temas.

Como las encuestas, las demandas son simples instrumentos de propaganda de las campañas que, por cierto, no sirven de nada quizá sólo para desalentar algunos votos.

Así, vemos como la real competencia democrática no ha traído consigo una elevación del debate electoral, sino sólo un crescendo del escándalo político. Para eso nos gustaban, partidos y candidatos.

 

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