Arnoldo Cuellar

En el campo, la próxima bomba

In Análisis Político, Zona Franca on mayo 14, 2012 at 3:57 am

La política de promoción agropecuaria del gobierno de Juan Manuel Oliva constituyó un fracaso rotundo sobre todo a causa de la decisión de colocar a un operador electoral al frente de la dependencia que inauguró Javier Usabiaga Arroyo en la administración de Vicente Fox: José María Anaya.

Con muy poco qué decirle a los grandes agroexportadores del estado, pero también sin comunicación fluida con las organizaciones de campesinos y pequeños propietarios, Chema Anaya convirtió a la SDA en una oficina alterna de promoción panista en la que los recursos se orientaron con lógica proselitista.

Sin embargo, incluso en ese terreno, el gerenciamiento de Anaya constituyó un fiasco: en 2009, municipios como Salvatierra, Villagrán, Juventino Rosas, Victoria o Acámbaro, que le habían sido expresamente encargados por Oliva, se perdieron para el PAN a manos de priistas y perredistas.

En buena medida, ello ocurrió porque los recursos que no llegaban al campo, tampoco llegaron a los candidatos panistas. En realidad, el gran pretexto del proselitismo lo que ocultó fue una trama de corrupción y enriquecimiento de unos cuantos funcionarios, la camarilla de Chema Anaya y su superasesor Carlos Horta, que encontró un terreno fértil en la obsesión de Oliva por el control electoral.

Cuando esa situación se volvió insostenible, tras el colapso de la empresa integradora Iagrocen, financiada a través de los fideicomisos de la SDA, como Fimicro y Casa Noble, que manejaba Horta, la Secretaría de la Gestión Pública, entonces a cargo de Luis Ernesto Ayala, logró la separación del cargo del asesor de Anaya como primer paso.

La salida del titular de la dependencia fue más complicada. Prácticamente, Ayala debió presentar su propia renuncia para lograr que Oliva decidiera la remoción de José María Anaya y de Genaro Carreño de la SOP, ambas disfrazadas de decisiones voluntarias para ir en busca de cargos de elección.

A la salida de Chema Anaya, Oliva todavía le concedió el derecho de proponer a su sucesor, mostrando así lo cercano que se encontraba bien a sus afectos, bien a sus intereses. El funcionario saliente se pronunció por uno de sus asesores, el dolorense Gerardo Morales, a quien conoció como subdelegado en Sagarpa cuando ocupó la titularidad de la delegación en Guanajuato.

Hoy, seis meses después del retiro de Anaya y la llegada de Morales, queda claro que nada ha cambiado en la SDA y que el hoy candidato del PAN a la presidencia municipal de Cortazar, sigue siendo el poder tras el trono en la secretaría, con los mismos criterios de manejo de los programas con prioridades electorales.

Baste ver que el coordinador de campaña de Chema Anaya, Juan Carlos Mercado, es hombre de todas las confianzas de Horta, quien luego de ser separado de su cargo como asesor de SDA prosiguió como secretario técnico del Consejo de Casa Noble, empresa de participación estatal que es la responsable de bajar los recursos federales y estatales a las integradoras que buscan regular la comercialización de granos.

Así, Morales sigue supeditado al escrutinio de Anaya, quien por si fuera poco le heredó a su vocera de prensa, Ana María González Novoa, que se da tiempo para compartir el trabajo en SDA con la asesoría de la campaña en Cortazar.

No son esos los únicos problemas del nuevo secretario de Desarrollo Agropecuario, a quien ya le llamó la atención el gobernador Héctor López Santillana por su lentitud e ineficacia para atender problemas como el de la sequía, donde le rebotaron cheques de apoyos a productores, en medio de escándalos.

El tema de fondo es que Morales se ha resistido a limpiar la casa y enterar a su superior del estado en el que encontró la secretaría. En medio de una campaña política como la que se vive, donde la estrategia del PRI pasa por detonar casos que comprueben la corrupción y la ineficacia de los panistas, la actitud del titular de SDA puede ser suicida.

La situación preocupa también al nuevo delegado de Sagarpa en Guanajuato, Carlos Gutiérrez Jaime, cuyo aterrizaje de programas pasa por la coordinación con la SDA, pues el pasmo de Gerardo Morales se ha convertido en un obstáculo para la regularización de la dinámica gubernamental en el campo, en un año que no sólo es electoral, sino que arrastra las consecuencias de una feroz sequía.

La incapacidad para tomar decisiones, la lentitud burocrática exacerbada y el sometimiento a Carlos Horta y Chema Anaya, tienen a Gerardo Morales convertido en un lastre dentro del equipo de López Santillana.

En riesgo se encuentran proyectos como el del parque agrotecnológico Xonotli, que pretende aprovechar las 900 hectáreas compradas para la fallida refinería y, de paso, quitar de las manos de este gobierno una papa caliente que afecta directamente al gobernador sustituto, por haber estado en el origen de esta historia como secretario de Desarrollo Económico.

La ineficacia de Morales tiene preocupados también a los consejeros de Iplaneg Roberto Plascencia, Alejandro Arena y Elías Villegas, quienes personalmente se comprometieron a supervisar el avance del parque agrotecnológico.

Como se ve y no obstante lo campante que anda Chema Anaya en su campaña por la alcaldía de Cortazar, el tema del campo guanajuatense no está para echar las campañas a vuelo en la recta final del sexenio, sino más bien todo lo contrario.

arnoldocuellar@zonafranca.mx

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