Arnoldo Cuellar

Campañas: tres semanas de rounds de sombra

In Análisis Político, Zona Franca on mayo 7, 2012 at 4:13 am

Las campañas por la gubernatura acaban de cumplir su tercera semana. Si se toma en cuenta que en total habrá 11 semanas de campaña, ya transcurrió más de la cuarta parte del tiempo de exposición legal de que dispondrán los aspirantes a conducir el destino de Guanajuato.

En este lapso de tiempo, las propuestas han sido más bien escasas, si se descartan las vaguedades genéricas de los discursos de tapanco y las enumeraciones de buenos deseos que no dicen cómo se van a realizar.

En este tiempo, se han desatado dos polémicas sobre temas que podríamos considerar sustanciales en la evolución de estado y puntuales por su enfoque: la primera, sobre el proyecto largamente acariciado de un tren interurbano que cruce el estado de León a Celaya; la segunda, sobre las medidas para mantener y acrecentar los niveles de seguridad en la entidad.

Hay que subrayar que, en ambos casos, los planteamiento han provenido del panista Miguel Márquez Márquez, independientemente de lo acertada o lo polémica que haya resultado su posición en cada tema. En este sentido, la delantera en cuanto a definición de agenda ha estado en la cancha del candidato oficialista.

Márquez sacó el tema del tren en su primera rueda de prensa, dedicada a la infraestructura que requiere el estado. Su propuesta fue en el sentido de cancelar el proyecto estrictamente ferroviario, para sustituirlo por un esquema de movilidad mixto, donde intervendría transporte terrestre combinado con tramos de tren ligero o rápido.

Tanto el candidato priista Juan Ignacio Torres Landa, como sectores de la iniciativa privada de todo el estado, reaccionaron criticando lo que podría considerarse un retroceso del panista, sobre todo si se toma en cuenta que el gobierno actual prácticamente ha liberado un 90 por ciento del derecho de vía donde correría el proyectado ferrocarril.

El otro punto de la agenda tocado por Márquez y refutado por algunos de sus oponentes, sobre todo Torres Landa, fue el de defender la tranquilidad del estado colocando un blindaje que impida la entrada de armas o drogas al estado a través de medidas de seguridad en los accesos carreteros desde otras entidades del país.

La propuesta parece provinciana e ingenua. En primer lugar, hay delincuencia organizada ya arraigada en el estado, como ocurre en Celaya; en segundo lugar, ningún blindaje, por sofisticado que sea ha logrado impedir el contrabando, y sólo habría que ver el caso norteamericano; en tercer lugar, es de dudarse que el estado cuente con los recursos para un sistema eficiente de blindaje que, de lo contrario, provocaría molestos de cuellos de botella, de previsibles consecuencias en lo económico y lo social.

Tampoco la propuesta de colocar pulseras de localización a los delincuentes primerizos fue bien recibida, sobre todo porque no va acompañada de un programa de reinserción social más amplio, con lo que la libertad restringida, por sí sola, no sirve de mucho.

Pero, más allá de las objeciones, lo cierto es que Márquez parece el único de los candidatos a gobernador preocupado por generar propuestas que puedan ser debatidas con la sociedad.

Por otra parte, el panista también ha generado agenda por algunas de sus actitudes, donde si bien no hay pronunciamientos explícitos, el mensaje se trasmite mediante los hechos. Allí está la cabalgata a cerro del Cubilete, para postrarse a los pies de Cristo Rey, la figura emblemática del catolicismo enfrentado a los excesos del estado laico.

Como en la actualidad el estado dista mucho de mostrarse reacio a los actos de culto externos, como lo vimos en la reciente visita del Papa Benedicto XVI a Guanajuato, la lectura del acto marquista en el Cubilete no puede ser interpretado más que como una señal de reivindicación de la fe católica en el terreno de la política electoral, algo nada desdeñable al tratarse de la religión mayoritaria en el país y en el estado.

Allí también se produjo una reacción de las oposiciones que criticaron el exhibicionismo católico del candidato panista; sin embargo, queda claro que el punto de agenda fue colocado por Márquez y que probablemente la reacción del electorado le sea favorable.

Otros temas, en los que Márquez también ha llevado la delantera, como la presentación de su declaración patrimonial o su examen antidoping, no han tenido mayor impacto.

En el frente del principal candidato de oposición, Juan Ignacio Torres Landa, de la coalición PRI – PVEM, los planteamientos no parecen acabar de cuajar. Se ha visto rápido en reaccionar a las aperturas de quien es su contrincante a vencer, pero no ha logrado ser quien proponga la agenda.

Parece que la principal apuesta de este aspirante es la campaña de Enrique Peña Nieto, que aparece como ganadora en la carrera presidencial, así como el estancamiento de la panista Josefina Vázquez Mota.

Dada su trayectoria y su perfil empresarial, sería de esperar una mayor agresividad en la propuesta torreslandista, pues sería decepcionante que su carta fuerte sea la de volver a un virreinato priista que dependa de la buena relación entre el gobernador y el presidente para consolidar proyectos en lo local.

En cuanto a la izquierda, resulta lamentable su división en dos candidaturas, una de mayor presencia declarativa, la del perredista Arnulfo Montes; y otra testimonial y totalmente dependiente del candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, la de Ernesto Prieto, por el PT.

En el debate, la inserción de Fito Montes ha sido meritoria, pese al escaso respaldo que recibe de su partido, aunque se sigue notando que la izquierda no está en la agenda pública de manera vigente, sino únicamente como observadora, a diferencia de lo que acontecía cuando su dirigente era Miguel Alonso Raya.

Del quinto candidato, Enrique Eguiarte, poco hay que decir y quizá sea mejor no hacerlo.

Así vamos, desde mi perspectiva, cuando faltan ocho semanas para las elecciones.

arnoldocuellar@zonafranca.mx

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