Arnoldo Cuellar

Oliva: ¿irresponsable o caótico?

In Análisis Político, Zona Franca on abril 23, 2012 at 4:56 am

Es demasiado pronto para que Juan Manuel Oliva pretenda un regreso triunfal al terruño que gobernó. Su desmesurado activismo de este fin de semana más bien pone en evidencia que no acaba de irse, con las consecuencias, nada buenas por cierto, para el sustituto que dejó y el heredero que impulsó.

¿Qué tiene que hacer el coordinador de las redes josefinistas en el país, tomándole la protesta a 400 panistas de Abasolo? Si va a hacer esto municipio por municipio, en el país, el primero de julio le va a pillar con la tarea apenas iniciada.

¿Y la comida que reunió a otros mil quinientos integrantes de las redes que Oliva construyó como ex dirigente del PAN y gobernador, qué sentido puede tener sin la presencia del candidato a gobernador Miguel Márquez Márquez?

Si se trata de la labor encomendada por el CEN del PAN para incrementar la aún floja tendencia de voto a favor de Josefina Vázquez Mota, ¿porqué Oliva acude a esos eventos acompañado de su esposa? ¿El encargo es personal o familiar?

Además, ¿no sería más relevante hacer avanzar la campaña presidencial en estados donde tiene las circunstancias en contra, más que en uno aparentemente ganado?

Y en medio de esos actos, propiciados en buena medida por funcionarios estatales que han sido ratificados en su cargo por el gobernador sustituto Héctor López Santillana, ¿qué lectura puede dársele a reuniones con personajes de la cúpula empresarial o con la siempre influyente cámara que aglutina a los medios electrónicos?

Todo parece indicar que el ex gobernador Oliva no ha logrado generar una dinámica productiva en su encargo de reactivar la estructura electoral panista en el país o, dicho en forma coloquial, que no le encuentra la punta a la madeja, por lo que no resiste la tendencia de regresar al estado donde hasta hace poco hacía lo que quería en cuestiones de activismo político personal.

Si el gran pretexto para dejar la gubernatura y, de paso, eludir la veda electoral que lo obligaba al silencio y al quietismo, fue su incorporación a las grandes tareas electorales del PAN en un momento crucial de la historia de este partido, lo cierto es que Oliva no parece asumirlo con la responsabilidad del caso.

Dejar la gubernatura para tratar, solamente, de conservar un liderazgo político en Guanajuato, podría ser una irresponsabilidad suprema. De insistir en mantener una activa presencia política, respaldada además en su ascendiente sobre funcionarios públicos como Román Cifuentes y Alejandra Reynoso, el gobernador con licencia estaría en la ruta de construir un poder paralelo que estorbaría el cierre ordenado que tiene por encomienda López Santillana, además de enrarecer la campaña de Márquez.

La comida de este domingo tuvo un tono encendido de defensa del ex mandatario y su familia, lo que parece un exceso. Oliva ha recibido críticas focalizadas de medios de comunicación con los que tuvo enfrentamientos personales y que le hicieron un marcaje igualmente personal.

En todo caso, el ex mandatario tendría que establecer una defensa política y legal que dejara en claro su posición, pero sin involucrar a su partido. Movilizar  estructuras cuya función primordial era la de vincular a la sociedad a favor de causas panistas, principalmente electorales, puede tener un alto costo.

Si la principal obligación de Juan Manuel Oliva en este momento, a grado tal que le hizo retirarse del cargo de gobernador, es la promoción del voto y la organización de las redes a favor de Josefina Vázquez Mota, distraerse en una defensa de su imagen personal y en la promoción de su propia sobrevivencia política en Guanajuato, puede ser algo peor que un crimen: será un error.

La oposición no tardará en apersonarse ante el gobernador sustituto, Héctor López Santillana, para conocer de su propia voz si los secretarios de despacho están autorizados a participar en actos abiertos de proselitismo político, así sea en fines de semana

¿Qué garantías puede ofrecer del manejo de los cuantiosos recursos de la política social de forma transparente, una activista política como Alejandra Reynoso? ¿Se puede ser secretario de desarrollo social sólo de lunes a viernes y quitarse la cachucha el fin de semana para participar, ya no sólo en eventos de promoción electoral, sino incluso en abiertas reivindicaciones de un ex gobernador?

La reacción de Juan Manuel Oliva para tratar de hacerse apapachar por quienes fueron sus colaboradores le traerá consecuencias también a su pupilo Miguel Márquez, quien probablemente sólo esté simulando un deslinde con su ex patrón para tratar de evitar votos de rechazo, pero que de continuar el activismo extemporáneo y fuera de lugar de Oliva, necesitará incrementar sus gestos de independencia.

Lo cierto es que Oliva mostró poder de convocatoria ya como ex gobernador: dos mil gentes reunidas en los eventos de Abasolo y León, una parte importante de la clase política panista, comida con empresarios, desayuno con los radiodifusores.

Lo que evidentemente no mostró fue prudencia en su actuar, bien sea por irresponsabilidad, bien por una caótica forma de responder a los ataques de que ha sido objeto. De continuar por esta ruta, será inevitable el incremento de las tensiones en el PAN de Guanajuato de cara a su más competida elección de los últimos 20 años.

Vaya paradoja: el ex gobernador fue llamado al escenario nacional para aportar respuestas sobre la crisis de preferencias electorales hacia el PAN y, en vez de hacerlo, está comprometiendo la situación del panismo de Guanajuato, un activo con el que Vázquez Mota ya contaba y que no constituía ningún dolor de cabeza que se sumara a los muchos que ya tiene… por lo menos hasta ahora.

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