Arnoldo Cuellar

Mosqueda, por la puerta de atrás

In Botepronto, Zona Franca on abril 20, 2012 at 4:40 am

Resulta de lo más anticlimática la incorporación de Gerardo Mosqueda Martínez, el ex secretario de gobierno de Juan Manuel Oliva, a la campaña de Miguel Márquez, a través de su programa de participación de mujeres. No se sabe si es en carácter de consultor a sueldo o de voluntario. Sería bueno que se clarificara.

Márquez y Mosqueda no sostuvieron nunca algo parecido a una buena relación. Como compañeros de gabinete fueron frecuentes sus roces.

Aún se recuerda entre sus compañeros del equipo olivista cuando Mosqueda disintió abiertamente de un intento del entonces secretario de la Gestión Pública por controlar el exceso de viáticos: “los gastos que yo hago son estrictamente necesarios y así seguirán”, le espetó el superfuncionario a Márquez, en lo que fue una abierta descalificación.

Al salir del gabinete, en lo que nunca quedó claro si fue renuncia o despido, Mosqueda retó de nuevo a Márquez al iniciar una precampaña por la candidatura a gobernador, cuando ya se sabía que el ahora titular de Desarrollo Social era el delfín oficial.

El tercer desafío ocurrió cuando Mosqueda, imposibilitado de contender en la carrera interna por la gubernatura, al no haber conseguido las firmas de respaldo necesarias, se sumó a la precampaña de Ángel Córdova.

Tras ese periplo, el anuncio a trasmano realizado por la activista Martha Rodríguez Amaro, también excordovista, de la suma de Gerardo Mosqueda a la campaña marquista, en un esquema de capacitación para las redes de mujeres que apoyan al candidato, podría prestarse a varias lecturas.

La primera de ellas habla del buen corazón de Márquez y del olvido de sus exabruptos ideológicos (“más PAN, menos Yunque“); la segunda evidenciaría que no hay control de calidad en la contratación de servicios en la campaña, pues con los antecedentes de Mosqueda en los meses pasados no pareciera un consultor muy cotizado; una lectura más hablaría de que en el PAN el horno no está para bollos y el reagrupamiento requiere de todos los militantes para enfrentar el reto del primero de julio, incluso los que hasta hace poco eran indeseables.

 

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