Arnoldo Cuellar

Fórum Guanajuato: el cáncer de la burocracia cultural

In Análisis Político, Botepronto, Zona Franca on marzo 28, 2012 at 2:20 am

Los presupuestos en materia cultural nunca han sido muy abundantes en este país. Los gobiernos, de cualquier signo político, siempre han regateado los recursos destinados a la elevación de las capacidades de disfrute intelectual de la población.

Sin embargo, más grave aún que la escasez de dinero es, a no dudar, la falta de ideas.

Y cuando ocurre que un gobierno invierte en recintos culturales, compelido por razones que a menudo nada tienen que ver con la disposición educadora, sino con labrar en piedra el nombre de gobernantes temporales, las cosas se vienen a tergiversar por culpa de esa otra plaga de nuestro tiempo: la burocracia cultural.

Es algo de lo que viene ocurriendo en el Fórum Cultural de León, una gigantesca infraestructura que costó cientos de millones de pesos, invertidos a lo largo de dos gobiernos federales y dos estatales, los cuáles se reflejan en imponentes edificios, faraónicas salas de exposición, un teatro majestuoso, una biblioteca sin igual en el estado y un precioso espacio urbano… todo lo cual está a punto de convertirse en un erial gracias a la burocracia que maneja ese enorme capital congelado.

Tras la euforia inicial después de las orgullosas aperturas de cada uno de esos recintos, la presencia de ciudadanos de León y del Estado que acuden a disfrutar de las exposiciones temporales o de los conciertos que esporádicamente se programan, ha venido decreciendo en caída vertical.

Nótese que no se habla aquí de la calidad de las producciones que se presentan en los diversos espacios, llámese exposiciones temporales o eventos musicales. Todo lo contrario, el esfuerzo de quienes se encuentran al frente de los contenidos en los diferentes espacios, como el caso de la maestra Amelia Chávez Padilla, directora del Museo de Arte e Historia; o del maestro Alonso Escalante, director del Teatro Bicentenario, ha sido extraordinario.

Solo hay que ver, a manera de ejemplo,  que se han realizado tres producciones operísticas en menos de un año, contando con un presupuesto realmente anoréxico, las cuáles han ido más allá de la mera dignidad para ostentarse como hitos en a nivel nacional: El Elixir de Amor y Don Pasquale, de Gaetano Donizetti; y la opereta La Viuda Alegre, de Franz Lehár.

En el primer caso, León tuvo el honor de hospedar en su Teatro Bicentenario al máximo tenor mexicano de la actualidad, Ramón Vargas, una figura consolidada en el escenario mundial, que aceptó la invitación como una deferencia personal a Alonso Escalante y que terminó enamorado de la acústica y las posibilidades técnicas del recinto.

Lamentablemente, tras los tres llenos del Elixir, la espléndida infraestructura teatral no ha vuelto a repetir el éxito, algo que no parece preocupar a la burocracia que dirige desde su mini olimpo, sordo al entorno terrenal, el complejo cultural más importante construido en México en la última década.

Algo similar ocurre en exposiciones que han sido portentosas en su contenido, con colecciones de otros museos con los que se han realizado provechosos intercambios, como el Soumaya de la ciudad de México; o retrospectivas de inmenso valor histórico, como la reciente del maestro Jesús Gallardo, las cuales son recorridas por una escasa concurrencia, incluso en las mismas inauguraciones.

Comandados por el extraño personaje que es Juan Antonio García Ramírez, el vocal ejecutivo del Consejo del Fórum Cultural, que lo mismo tiene diletancias culturales que extrañas asociaciones para la colocación de fondos gubernamentales en papeles de deuda de los más inimaginables países, el director Luis Serrano y su plantilla de colaboradores parecen echados en sus laureles.

Esa burocracia sabe que con estar reservados las dos o tres decenas de lugares que pide García Ramírez, a título gratuito y siempre a nombre del Consejo, su trabajo está a salvo aunque las funciones se realicen ante un teatro semivacío o las exposiciones estén desiertas.

Cómo además Serrano planteó una disputa personal con el director del Instituto de Cultura de Guanajuato, Juan Alcocer Flores, está confiados en que las noticias de la pésima gestión cultural no le llegarán a Juan Manuel Oliva o, de ocurrir, parecerán grilla, tan común en el medio.

El consejo del Fórum también ha visto tergiversada su función original de garante de la participación ciudadana en las decisiones culturales, para ser convertido por los burócratas en otra magnífica coraza de defensa ante la incapacidad mostrada desde 2007.

La presencia inamovible de Roberto Plascencia Saldaña, director de Grupo Flexi y un empresario que goza de la mayor credibilidad, ha querido utilizarse por la burocracia que dirige el espacio con tan malos resultados, como garantía de que no sólo no corre riesgos en lo que queda de este gobierno, sino que podrá transitar al próximo… si no se presentan sobresaltos electorales.

Es tan notable la molicie con la que se maneja el Fórum Cultural que en su página Web sólo puede encontrarse un informe de labores, el correspondiente al año de 2007, como si de esa fecha hasta ahora no hubiese nada qué informar, lo que desde luego no es cierto.

La responsabilidad para el Consejo del Fórum Cultural es elevada. Tomando en cuenta la autonomía de la que han gozado en los últimos años para tomar decisiones y elegir a los responsables de las diversas áreas de que consta el espacio cultural más importante del estado, los malos resultados que ya se acumulan y los que vendrán en el futuro, serán cargados a su cuenta si no toman medidas oportunas.

Por lo pronto, todo hace prever que la función de la segunda y tercera parte de El Mesías, de Haendel, con la Camerata de Coahuila y el flamante Coro de la Ópera de León, de la que ya pudimos apreciar una espléndida primera parte en diciembre pasado, vaya a representarse este viernes de Dolores ante una sala pletórica… de butacas vacías, incluyendo las rigurosas cortesías de los miembros del Consejo y su vocal ejecutivo.

Es una pena. Pero, más que eso, es un crimen de lesa cultura y de pésimo aprovechamiento de recursos públicos nada desdeñables.

arnoldocuellar@zonafranca.mx

www.zonafranca.mx

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