Arnoldo Cuellar

Desde el mal gusto, con amor

In Botepronto, Zona Franca on febrero 22, 2012 at 11:48 pm

Los funcionarios públicos deberían tener prohibido instrumentar sus ocurrencias, pues no sólo disponen de los recursos públicos para llevar a cabo acciones que pueden ofender a los ciudadanos que les pagan sus salarios… y sus impertinencias, sino que de paso pueden dar al traste con la buena fama de toda una ciudad.

A quien quiera que se le haya ocurrido colocar el cursilón corazón de utilería que adorna la pifia monumental que parece ser el puente peatonal sobre el Río de los Gómez en la calzada de los Héroes, habría que agradecerle una sola cosa: su congruencia.

En efecto, parece una digna culminación del adefesio que el alcalde Ricardo Sheffield pretendió equiparar con una obra de Calatrava, el ponerle ese simbólico moño rojo que no hace sino magnificar el horror.

No basta con que sea un puente con una pendiente tan empinada que necesitará ser mecanizado para que lo crucen los mayores de edad y los discapacitados; no basta con las dudas en torno a la asignación del concurso para dicha obra, ahora además ha sido puesto en boca de toda la ciudad, y hasta del país, para el sano ejercicio del sarcasmo de propios y extraños.

Ahora sólo falta que desde el centro del mismo músculo cardiaco estilizado que corona el puente de la Calzada de los Héroes veámos pronto, en cuanto concluya la veda electoral, al mismísimo Andrés Manuel López Obrador encabezando un mitin después de que el alcalde Sheffield le entregue las llaves de la ciudad y lo declare huesped distinguido.

En contraprestacion, AMLO puede declarar a León la capital sentimental de su República Amorosa.

Lo dicho: los extremos se tocan y el buen gusto no se da en maceta.

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