Arnoldo Cuellar

Peña Nieto y la cargada de cuello blanco

In Botepronto, Zona Franca on febrero 12, 2012 at 10:38 pm

Lo que empezó como una reunión de acercamiento entre una parte de la clase empresarial de Guanajuato, la más afín al precandidato Juan Ignacio Torres Landa, con el virtual candidato priista a la presidencia de la República, Enrique Peña Nieto, ha terminado convertida en una verdadera romería.

Primero se planeó como una especie de destape en petit comité. Allí se podría acabar de convencer a Peña Nieto de las bondades del plan torreslandista de emerger con candidatos externos a las principales presidencias municipales del Estado; de paso, Juani quedaría como una especie de intermediario entre el empresariado guanajuatense y el aspirante con mayores posibilidades de ganar la elección de julio próximo.

Poco a poco se descompuso el plan. Primero por la vorágine informativa y política en torno a las negociaciones secretas entre el PRI nacional y el doctor José Ángel Córdova, perdedor en la contienda panista por la gubernatura pese a ser el favorito en las encuestas sobre preferencia electoral a población abierta. Después, por los reclamos de Francisco Arroyo Vieyra, quien se inconformó por lo que parecía un destape antes del destape. El senador guanajuatense terminó siendo invitado a la comida que se realizará en los dominios del empresario y banquero Salvador Oñate Ascensio.

El domingo en la noche las cosas ya estaban tan distorsionadas que el delegado del CEN priista en Guanajuato, Francisco Javier Santillán buscaba con desesperación que se invitará a José de Jesus Padilla, quien ya estaba en la nómina de la reunión como hombre de negocios, en carácter de precandidato a la gubernatura en lo que parecía una instrucción del dirigente cenecista Gerardo Sanchez, quien no quiere dejar de involucrarse en las decisiones sobre Guanajuato.

A estas alturas, la comida de los liderazgos empresariales de la entidad con el aspirante priista parece ya no tener ningún carácter definitorio. Será una cargada más, quizá selectiva, quizá más cómoda que la aglomeración de 10 mil personas en el Polifórum unas horas más tarde, pero ni más ni menos importante.

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