Arnoldo Cuellar

¿Por qué la crítica a las patrullas de lujo?

In Análisis Político, La Noticia al Punto on abril 10, 2019 at 11:22 pm

En Guanajuato el problema de la seguridad no ha sido de dinero, ni de recursos, sino de organización de capacidad y de disposición.

Dinero no les ha faltado a Carlos Zamarripa ni a Alvar Cabeza de Vaca. Miguel Márquez abrió la chequera generosamente, muchos pensamos que el tema no es ajeno a practicas de corrupción, para hipotecar al estado en seis años de rentas onerosas destinadas al programa Escudo.

Dos mil setecientos millones de pesos se dicen fácil. Probablemente se haya llegado a los 3 mil millones, pues hubo gastos complementarios, pero la opacidad ha estado a la orden del día.

Esa cantidad significa la friolera de quinientos millones de pesos anuales, destinados a comprar una colección de camaritas inútiles, rentar un anfiteatro espectacular lleno de pantallas que sirvió para maldita la cosa y cablear todo el estado con fibra óptica, quizá lo único que pueda tener alguna utilidad todavía.

Quinientos millones de pesos es el sesenta por ciento del costo de un hospital equipado como el que aún se construye en León, en San Carlos, para sustituir al viejo nosocomio regional del Barrio Arriba.

La nueva Secretaría de Medio Ambiente, encargada de enfrentar el grave rezago ecológico de Guanajuato y sus múltiples focos rojos, apenas tiene un presupuesto de 349 millones de pesos en este 2019 (fuente: Presupuesto Estatal 2019).

La Secretaría de la Transparencia encargada del combate a la corrupción, poco puede hacer con sus escasos 195 millones de pesos. La Secretaría de Turismo, presuntamente la encargada de fortalecer la tercera actividad más productiva del estado, después de las manufacturas y las remesas, dispone de 476 millones de pesos.

Con quinientos millones se podrían cubrir casi dos años de la actividad del Consejo Estatal del Deporte, una dependencia que debería ser clave en el restablecimiento del tejido social de Guanajuato, si se tomara en serio esa asignatura y que apenas dispone de 262 millones este año. Ya no se diga la cultura, pues el Instituto Estatal tiene un gasto de 199 millones, por 101 millones del Fórum Cultural de León.

Ahí es donde se aprecia que el gesto teatral de Miguel Márquez para contratar el Programa Escudo como la solución al contagio de la inseguridad, solo fue un pretexto engaña bobos para hacer uno de los mejores negocios del sexenio.

Ahí es donde queda claro que al tema de la seguridad y del combate al delito le va muy mal la frivolidad, la improvisación y el tomar decisiones basadas solo en el cultivo de la imagen y la lógica de la propaganda.

Por eso mismo, la “brillante” idea de utilizar los autos de lujo decomisados a presuntos delincuentes para dar un golpe de efecto y ganar puntos en la batalla por las simpatías de la opinión pública, no puede encuadrarse más que en la misma lógica de la frivolidad y de no tomarse en serio y con sobriedad la más compleja asignatura que tiene ante sí el actual gobierno.

Frente esas “ocurrentes” soluciones para dar notas amables, hay personas victimizadas y revictimizadas, niños heridos por balas perdidas, muertos que nada tenían que ver en los hechos que les quitaron la vida, luto en comunidades enteras de Guanajuato, intranquilidad y zozobra en buena parte de la geografía estatal.

Por eso, el hecho de que el gobernador Diego Sinhue Rodríguez, respaldado por un nutrido grupo de asesores que también pagamos nosotros los guanajuatenses, no asuma su responsabilidad de gobernar y reconstruir la paz, no solo es una frivolidad, es también una complicidad con quienes nos han robado la tranquilidad.

No señores, no podemos sumarnos a su inexplicable algarabía por subir a los sufridos policías de Guanajuato que a diario enfrentan peligros de muerte a unos autos de lujo que no están hechos para eso. Tampoco creo que ellos estén felices con la idea, como piensa la vocera del gobierno, tan parlanchina para abordar los temas superficiales, tan ausente cuando ocurren las cosas verdaderamente graves.

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  1. Ahora falta que vayan a decir que les robaron las patrullas. Pues son vehículos ostentosos para un simple policía, a menos que se los vayan a terminar quedándoselos el dúo nada dinámico.

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