Arnoldo Cuellar

¿Ni agachones ni dejados?

In Botepronto, El Otro Enfoque, La Noticia al Punto, Newsweek en Español, Terranova Noticias on enero 25, 2019 at 2:35 pm

Un día después de que Enrique Alfaro, gobernador de Jalisco, endureciera su postura frente al gobierno federal de Andrés Manuel López Obrador por el desabasto de gasolina, hizo lo propio el guanajuatense Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, poniendo en evidencia que su toma decisiones sigue gobernada más por las circunstancias que por algún plan.

Desde los primeros momentos de la crisis del combustible, Sinhue quiso verse proactivo y eludió confrontarse con López, quizá consciente de que la justificación de la escasez venía de la atención a un viejo reclamo de los gobiernos panistas de Guanajuato: el combate al robo de combustibles, las mafias que lo aprovechan y las complicidades al interior de Pemex, todo lo cual ha sido planteado como la principal explicación sobre el auge de la violencia criminal en la entidad.

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Ocupar el despacho, pero también gobernar. Foto: Twitter.

Así, el novel mandatario guanajuatense optó por aprovechar la crisis en otro sentido, evitando el reclamo directo a AMLO y promoviendo soluciones proactivas, como la posibilidad de incrementar las importaciones de gasolina desde los Estados Unidos, incluso jugando con evidentes “fake news” que la prensa gobiernista de Guanajuato ha difundido alegremente, como la llegada de convoyes ferroviarios que traerían millones de litros de la ansiada gasolina desde Texas.

Sin embargo, la batalla contra la corrupción enquistada en el aparato gubernamental heredado por López Obrador y sus ramificaciones con grupos delictivos y hasta una base social que se ha vuelto dependiente de la economía del huachicol, se ha revelado más grave y profunda de lo que preveían incluso los expertos en el tema.

La explosión del ducto en Tlahuelilpan hace una semana, con más de cien víctimas mortales, mostró las complejidades de combatir un delito que en muchos puntos del país se ha convertido en una actividad normalizada pese a su ilegalidad, que aprovecha necesidades, pero también afán de lucro y planeación criminal.

Por eso principalmente, aunque quizá también por una planeación deficiente, por inexperiencia y hasta por soberbia, la ansiada normalidad en el abasto de combustible sigue siendo un pendiente en varias entidades del país entre las que se encuentran Guanajuato y también Jalisco. Sin embargo, las actitudes de quienes gobiernan ambas entidades no han podido ser más distantes.

Mientras Alfaro ha mantenido una crítica frontal a lo que considera una marginación casi intencional de su estado en las prioridades federales, sosteniendo su punto de mira en Pemex y en López Obrador para que resuelvan el problema o avancen en su solución, Sinhue quiso verse colaborador y comprensivo, al extremo de jugar con la posibilidad irreal de influir en el complejo entramado de la importación directa de gasolinas, algo que incluso mereció críticas de Alfaro.

Hoy, en la cuarta semana de la crisis y con afectaciones que ya se sienten en las actividades productivas, Sinhue decide abandonar el discurso conciliador y emular a Enrique Alfaro, lo hace además echando mano de bravuconadas que remiten a una simplificación que hace muy poco por la verdadera comprensión de la situación que vive el país:

Seguimos en esta crisis de gasolina. No acostumbremos a eso (SIC). Eso sería un gran error acostumbrarnos a vivir con estos niveles de abasto. Que no se confié también el Gobierno Federal, pues una cosa es que seamos civilizados y ordenados y otra cosa que seamos dejados y agachones, no podemos seguir así”, dijo el mandatario guanajuatense en un foro empresarial esta semana.

El tono del mensaje, pensado para la tribuna empresarial en donde cosechó aplausos, no se hace cargo de la confrontación con el crimen organizado empoderado en torno al robo de combustible y del que tiene plena noticia Sinhue pues, como él mismo ha argumentado, ha sido el principal factor para catapultar a Guanajuato en los primeros lugares de violencia homicida en el país.

Sin embargo, resulta preocupante que solo por no quedar atrás de Alfaro, Diego opte en un arrebato por deshacer la que ha sido hasta ahora su línea de coadyuvancia a la solución del desabasto, pensando en el objetivo mayor del combate al robo de hidrocarburo. Con sus devaneos, producto de la ausencia de una política clara y definida, el gobernador, cual errática Penélope, desteje en la noche lo que teje en el día.

Resultan interesantes las figuras utilizadas por el gobernador Sinhue Rodríguez: “dejado y agachón”. Porque precisamente muchos observamos un sometimiento en la relación de Sinhue con Miguel Márquez Márquez, el gobernador que lo eligió como delfín y sucesor, que le impuso nombramientos clave en su gabinete, como los del inminente Fiscal Carnal Carlos Zamarripa o los de Juana de la Cruz, Eusebio Vega, Daniel Díaz, Alvar Cabeza de Vaca y Héctor Salgado Banda; además de trece de los diecisiete integrantes del gabinete ampliado.

Un verdadero empoderamiento de Diego Sinhue Rodríguez, que lo coloque en una primera línea de los gobernadores a tomar en cuenta en la generación de nuevos liderazgos nacionales, pasaría directamente no por confrontar tempranamente a López Obrador, sino por liberarse de lo que a todas luces se presenta como una tardía y preocupante codependencia hacia su antecesor.

Por ejemplo: ni “agachón” ni “dejado” sería Diego Sinhue si logra romper la cadena que lo ata al compromiso de ratificar a Carlos Zamarripa por nueve años. Entonces sí, empezaría a gobernar.

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