Arnoldo Cuellar

La elección se vuelve anticlimática

In Botepronto, Zona Franca on febrero 6, 2018 at 3:07 am

Un PAN aferrado a los privilegios y carente de imaginación; un PRI autonulificado y lejos de la realidad: la renovación del poder en Guanajuato no promete dar espectáculo.

Como hacía muchos años no se veía, la cita democrática que tiene Guanajuato el próximo primero de julio está despertando muy pocas expectativas. Sin sorpresas en el horizonte, parece que hay que resignarse a la continuidad de una fórmula que muestra un preocupante agotamiento.

El empuje del panismo gobernante exhibe un evidente agotamiento. Hoy, la mayor preocupación entre los cuadros de ese partido, relevantes o no, es la de seguir pegados a las nóminas públicas y a los beneficios que derivan del manejo de los presupuestos del estado y los municipios.

En el gobierno de Miguel Márquez no se vieron nuevas iniciativa políticas ni de gobernanza. La continuidad fue el tono dominante y lo que se intento diferente no funcionó o estuvo bajo sospecha por la colusión de intereses privados.

La atracción de inversiones, a través de costosas concesiones y subsidios fue una de las líneas más exitosas, pero se diluyó con las acusaciones de corrupción en la compra de los terrenos para la empresa Toyota. Además, esa vertiente del quehacer público también viene a la baja y amenaza con detenerse por completo ante el cambio de la política norteamericana.

El impulso a la educación se frenó y la innovación pasó de ser un programa exitoso a convertirse en una dependencia atada de manos y disfuncional. Guanajuato continúa por debajo de la media nacional en las mediciones sobre rezago, analfabetismo y población desatendida en bachillerato y educación superior.

El seguro popular se encuentra haciendo crisis por dos factores: la mala gestión de la burocracia de alto nivel, sobre todo a raíz de los cambios del año pasado que parecen haber resultado contraproducentes; y por la enorme descapitalización que significa la compra de medicamentos caros y en contratos opacos que terminarán por hacer inviable el esquema en el mediano plazo, de no corregirse la situación en forma drástica.

En seguridad, la situación no podía ser peor. Miguel Márquez entregará un estado en guerra donde los muertos se contabilizan por decenas cada semana, sin que esto produzca ninguna otra explicación más que la de que se “matan entre ellos”, como si los delincuentes vivieran en un universo paralelo y sus negocios no derivaran de expoliar de una u otra manera al resto de los ciudadanos.

Márquez además pretende imponer al procurador que él mismo recibió de Oliva, echando mano del mecanismo de creación de la Fiscalía General Autónoma, lo que además de pervertir ese modelo de evolución judicial, se convertiría en una grosera intromisión en el gobierno que le suceda.

Así, vemos que un grupo político que ha fracasado radicalmente en la modernización de Guanajuato y a la que solo la sostiene la inercia, apuesta por mantenerse en el poder sin mayores cambios, gracias a la identificación de una parte significativa aunque erosionada  del electorado, con la marca partidista de Acción Nacional.

Enfrente, el PRI, segunda fuerza política del estado, que se sostiene como tal pese a sus desatinos, su complicidad y su marcada ineptitud, ha definido a su candidato atendiendo a la construcción de un poder caciquil que ha infiltrado y dominado sus estructuras. El senador salvaterrense Gerardo Sánchez no puede ofrecer una agenda de cambio, toda vez que su historia y su manejo político parecen aún más atrasado que el corporativismo panista al que se enfrentará.

Sánchez ni siquiera cuenta con una agenda clara para proponer cambios en Guanajuato. Sus personeros han mostrado hasta ahora una ausencia total de imaginación política y su discurso no conecta con el Guanajuato globalizado que, pese a la crisis panista, se ha consolidado en los últimos años por el empuje de las dinámicas económicas mundiales.

Con esos antecedentes y a la espera de que otros candidatos opositores logren aprovechar el anquilosamiento de los personajes principales, lo que sinceramente aún no se ve, la contienda para renovar el gobierno de Guanajuato se antoja como una experiencia que nos colmará de aburrimiento.

Lo lamentable es que lo que resulte nos afectará fatalmente a todos.

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