Arnoldo Cuellar

El juego doble de Miguel Márquez

In Botepronto, Zona Franca on enero 15, 2018 at 3:24 am

Prometiendo a Anaya una carretada de votos que se antoja imposible, pero manteniendo sus nexos con el gobierno de Peña y dándole la espalda a la lucha de su correligionario Corral, Márquez parece estar entrando en una zona pantanosa en la política nacional.

El gobernador de Guanajuato es el dueño absoluto del PAN en su estado, basado en el control que mantiene entre un buen número de militantes a través de la nómina estatal y la de los municipios gobernados por panistas, de eso no queda ninguna duda, después de observar sus maniobras sucesorias.

Sin embargo, a nivel nacional, Márquez juega con la ambigüedad. Tuvo devaneos con Rafael Moreno Valle y Margarita Zavala, pero terminando pactándose a muerte con Ricardo Anaya. El intercambio fue simple: respaldar su candidatura por el frente y ofrecerle un millón y medio de votos, a cambio de ver validada su solución en Guanajuato.

A la vuelta de los días, Márquez ha evitado cuidadosamente involucrarse en las batallas del Frente en contra del gobierno federal de Enrique Peña Nieto.

Lejos de Javier Corral y de su lucha anticorrupción en Chihuahua, constituida como uno de los arietes fundamentales de la batalla electoral del 2018, Márquez ha tenido el desplante de ir a tomarse una foto con el subsecretario de Hacienda Fernando Galindo, el mismo que este domingo salió a anunciar nuevos recortes de partidas federales para la entidad norteña, justo cuando Corral ha anunciado la interposición de una controversia constitucional y una marcha nacional.

Lejos también del PAN de Anaya y del Frente Por México que comanda, Márquez parece solamente querer llevar la fiesta en paz con el gobierno de Enrique Peña Nieto, con quien muy probablemente también haya llegado a acuerdos que tienen que ver con el próximo evento electoral de julio.

¿Pactó Márquez cederle votos a José Antonio Meade a cambio de alguna especie de perdón a sus pecados de corrupción? Hoy no podemos saberlo, pero no sería en absoluto de extrañar. Por lo pronto este sábado estuvo ausente del Consejo Nacional del PAN, donde Corral fue la figura estelar y concitó el respaldo de su partido y de buena parte de los gobernantes emanados de él, sobre todo alcaldes.

Dice el académico y militante panista Carlos Arce Macías, en un artículo publicado este domingo, que “el resto de los gobernadores de oposición prefieren el silencio. Son cobardes o tienen la cola larga.”

Miguel Márquez puede estar tramando un juego de dos carriles: ofrecerle respaldo a Anaya pero también a Meade y negociar con ambos una posible posición en el gabinete, gane quien gane. A ambos les dirá que trabajará en contra de López Obrador. No sería la primera vez que opera con un esquema taimado y cínico.

A final de cuentas y como se vio en la estrategia de su juego sucesorio, a Márquez lo que le interesa por encima de todo es la impunidad para los malos manejos de su gobierno: programa Escudo, terrenos de Toyota, medicamentos del Seguro Popular y ahora empresas fantasma en comunicación social, más lo que se acumule.

El doble juego puede tener, empero, un límite, el que imponga la misma realidad. Vamos a ver hasta donde puede seguir engañando a tantos al mismo tiempo, el taimado político alteño que es Márquez.

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