Arnoldo Cuellar

Un gobierno en liquidación

In Botepronto, Zona Franca on octubre 25, 2017 at 3:58 am

El que Miguel Márquez pida una licencia para hacer política nacional es aún remoto, pero la sola posibilidad, esbozada por el propio interesado, ya provoca estragos en el accionar cotidiano del gobierno.

Rumores sin base y versiones medianamente informadas sobre la inminente licencia del gobernador Miguel Márquez, propiciados por los devaneos del propio mandatario con la idea de brincar a la política nacional sin mayor asidero que el mero deseo personal y probablemente algunas vagas promesas de Ricardo Anaya, ha  puesto en vilo a una administración de por sí desordenada.

Miguel Márquez ha terminado por aceptar ante públicos diversos que “si se requiere, su partido puede contar con él”. Ha dicho: “no es que quiera, pero me están empujando”.

A la par, su expedito secretario particular ha mandado señales a diversos secretarios y directores de áreas, de que necesita eventos para cerrar con fuerza el ciclo de su patrón.

Por si algo faltara, el vocero propicia reuniones con empresarios de la comunicación en la ciudad de México, ávidos de colocar contratos, que ponderan a Márquez como la gran opción para el frente ciudadano.

Para que nada falte, desde el PRD los alicaídos chuchos, junto con sus congéneres los galileos., hacen creer al guanajuatense que es la opción más válida para una candidatura que represente los intereses del Frente Amplio.

Como se ve, es difícil resistir a tanto embaucador.

Sin embargo, mientras se le alinean tantos astros a Miguel Márquez, un político al que no le ha faltado suerte en su carrera, en Guanajuato ese coqueteo insulso con una posible fuga hacia la capital del país, ya causa efectos.

El más señalado es el de la guerra de pajes que se ha desatado en los pasillos del palacio de gobierno en Paseo de la Presa, donde las confrontaciones entre el particular Ricardo Narváez; y la fortalecida y poderosa coordinadora de estrategia, Juana de la Cruz Martínez Andrade, hacen crujir las estructuras del gobierno.

Un campo de batalla ha sido la influencia sobre el recién llegado Secretario de Gobierno, el ceremonioso Gustavo Rodríguez Junquera, quien pudo librarse de que Narváez le colara a Gerardo Trujillo como subsecretario de vinculación y desarrollo político, pero no pudo repetir la faena con Martín López Camacho, alfil de Juanita de la Cruz Martínez, quien ya lo ah respaldado como coordinador de la diputación panista al final de la pasada legislatura y otras dos subsecretarías en los últimos años.

Eso no es todo, la pelea por la designación del posible gobernador interino también empieza a calentarse. La aspiración de Éctor Jaime Ramírez Barba, el preferido del gobernador, es bien vista por Narváez, quien podría seguir teniendo influencia; no así por la coordinadora de estrategia que no mantiene una buena relación con el líder parlamentario panista. En esa tesitura, la candidatura que estaría impulsando Martínez Andrade sería la de Luis Ernesto Ayala, síndico del Ayuntamiento de León.

Esta situación trasciende al resto del gabinete de Márquez, al confrontarse dos de los contactos más frecuentes de los secretarios con la oficina del gobernador, poniendo nerviosos a muchos que no saben qué pueda pasar si en verdad el gobernador pide licencia.

Sin embargo, la posibilidad de que Márquez pueda aterrizar en una eventual precandidatura presidencial, remota a juzgar por su ausencia en encuestas y menciones de potenciales aspirantes; o en un cargo partidista, difícil por su falta de entrenamiento en las lides de la política nacional, ya esta provocando estragos en un gobierno que lo que parece querer desaforadamente ya no es queso, sino salir de la ratonera.

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