Arnoldo Cuellar

La inadmisible conducta del diputado Juan Carlos Muñoz

In Botepronto, sinembargo.mx, Zona Franca on abril 7, 2017 at 12:39 am

En menos de 24 horas, el diputado del PAN Juan Carlos Muñoz Márquez registró dos episodios de exceso personal que deberían tenerlo preocupado, al igual que a sus compañeros y amigos.

Primero fue la agresión física y verbal que, según todas las versiones, inició el legislador leonés en contra de otro diputado panista, Guillermo Aguirre, derivado de una discusión sobre un trámite parlamentario.

La vergonzosa conducta, de acuerdo al único medio que publicó la información dando como fuente al propio agredido, ocurrió “luego de la reunión que el grupo parlamentario del PAN sostuvo en un hotel”.

Versiones adicionales revelan que la reunión de grupo se desarrolló en una comida regada con bebidas espirituosas, por lo que no debe descartarse que en la conducta del legislador haya influido el nivel de alcoholemia.

Los testimonios de quienes debieron separar a los diputados y frenar la agresividad de Muñoz Márquez circularon con profusión en los pasillos del Congreso, antes de la sesión de este jueves. Uno de los réferis fue el diputado abasolense Juan Manuel Villafaña; otro, el coordinador de prensa, Martín Diego Rodríguez.

Trascendió también que, un día después, el coordinador legislativo panista, Ector Jaime Ramírez Barba, llamó a los protagonistas del incidente a su despacho.

En la versión publicada por el diario Correo, el diputado Aguirre relata que Muñoz lo insultó alegremente y llegó al extremo del mal gusto de decirle que “con dinero fácil lo compra”.

El tema constituye una noticia del mayor interés: exhibe el escaso equipamiento para la discusión y la construcción de acuerdos de dos diputados que, por si algo faltara, son integrantes del mismo partido.

El empleo del factor económico como argumento de descalificación por parte de un político que solo parece haber obtenido oportunidades por su pertenencia a una poderosa familia empresarial, también es noticia.

Si a ello se le agrega que es el mismo diputado que hace algunos meses aseguró que los 120 mil pesos libres que cobra, por un trabajo que ni siquiera le exige tiempo completo y que le permite ir a comilonas bien regadas, es “poquito”, el tema crece como la espuma.

Por ello la reportera de la fuente parlamentaria de Zona Franca, Carmen Pizano, consideró oportuno buscar la opinión de Muñoz sobre la versión de Correo. Antes había hecho lo propio con el diputado Aguirre, quien no negó los hechos y solo aseguró que ya “le había dado vuelta a la página”.

En cambio, el diputado y transportista Muñoz no solo negó los hechos calificándolos de chismes sino que, en una actitud inexplicable, invadió el espacio personal de Carmen, la tomó de sus mejillas apretándolas y llamándola con el término “chiquita”, para asegurar que “no había pasado nada” y que eran “tan amigos como siempre”.

Para el diputado Muñoz la periodista Carmen Pizano pasó a ser una “chiquita” a la que no tenía porqué darle explicaciones. La actitud habla de desprecio por los medios de comunicación como representantes de la opinión pública, peor también de desprecio al género femenino. Es de dudarse una actitud similar de Muñoz de haberse tratado de un reportero varón.

La misoginia es un anacronismo que, lamentablemente, en Guanajuato tiene aún altas cuotas de representación entre la población masculina, como puede escucharse en cualquier conversación entre varones de todos los niveles sociales.

Sin embargo, que un diputado integrante de un Congreso que ha legislado sobre el tema de la erradicación de la violencia muestre este tipo de conductas es imperdonable. La actual Legislatura es histórica por el número de mujeres que la componen, seria bueno saber si esas diputadas van a tolerar este tipo de comportamientos en el seno del propio recinto cameral.

Pero tampoco el tema del respeto a los comunicadores es menor. A esta misma Legislatura se le ha exigido que tome cartas en el asunto de normar la protección para los periodistas y defensores de derechos humanos que cada vez enfrentan más actitudes de intolerancia.

Si la actitud de Juan Carlos Muñoz es emblemática del actual Congreso se podrá entender porque se les complica tanto legislar en torno a un tema de la mayor importancia social.

Ahora bien, que no legislen respecto a la protección de la labor periodística puede ser un grave error político, pero que se conviertan los mismos diputados en agresores de periodistas resulta francamente alarmante.

Por ello, lo menos que puede hacer el diputado Muñoz es extender una disculpa pública a nuestra compañera Carmen Pizano, quien no tiene porque sufrir sus impertinencias mientras realiza su trabajo. Quedamos a la espera.

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