Arnoldo Cuellar

León: protesta, manipulación, credibilidad

In Botepronto, Zona Franca on enero 6, 2017 at 4:12 am

La ciudad aprende una nueva forma de convivencia que no está libre de errores, sobresaltos y excesos; se podrá construir una mejor forma de convivencia si se evita el dolo y la confrontación permanente.

Tras del señalamiento del presidente municipal de León de que hay activistas “incitando a cometer delitos”, en referencia a las protestas por el alza del transporte, y mencionar a dos de ellos por sus nombres, siguió una andanada en el mismo sentido de medios de comunicación y organizaciones de corte empresarial.

Lo más delicado fue vincular la inconformidad por la decisión del Ayuntamiento de autorizar un fuerte incremento al pasaje, con una serie de actos vandálicos aislados realizados en otros puntos de la ciudad.

Héctor López Santillana aprovechó la acción de uno de los líderes de las organizaciones convocantes a las marchas, Roberto Saucedo Pimentel, quien dio a conocer el domicilio privado del alcalde y de dos ediles como una forma de proponer movilizaciones, para hacerlo responsable de su seguridad personal y la de su familia.

Saucedo ha reconocido que cometió un exceso, aunque se justifica mencionando que el alcalde y su ayuntamiento se han negado a recibir a los representantes de los grupos inconformes y mucho menos de dar explicaciones de la justificación del incremento al transporte.

Sin embargo, de lo que el alcalde no se ha hecho cargo, ni tampoco su secretario de seguridad, Luis Enrique Ramírez, es de explicar porqué los policías que acompañan a los manifestantes, en dos ocasiones, han realizado operaciones de desinformación al pedirles a los comerciantes de las calles por donde avanza la marcha que cierren sus locales para prevenir saqueos.

Es decir, excesos parecen haber existido en ambos bandos.

Sin embargo, lo que ya se sale totalmente de tono es la posición de un medio de comunicación, el periódico A. M., que hizo un señalamiento macartista al hacer aparecer las fotografías y los nombres de algunos de quienes han participado en las manifestaciones, bien a título personal, bien como miembros de organizaciones, colocando esa lista junto a un encabezado que hace alusión a la violencia y al hecho aislado ocurrido en Walmart Torres Landa.

La portada de uno de los diario de mayor circulación en León no resiste el menor análisis sobre rigor periodístico y objetividad. Se trata de un libelo, no de un documento periodístico. Por más que los enlistados en una especie de tablero de la ignominia tengan responsabilidad en las protestas contra el incremento del transporte, no tuvieron nada que ver con los desmanes del centro comercial.

La actitud del alcalde, quien decidió aparecer simbólicamente junto a su jefe de policía y no su encargado de movilidad, y hablar de “carpetas de investigación y coordinaciones de seguridad que tienen identificados a los responsables”, junto con el manejo noticioso del AM, quizá tuvo mucho que ver con lo que aconteció este jueves, cuando la sicosis se apoderó de las principales zonas comerciales de la ciudad y corrieron rumores infundados sobre grupos vandálicos que solo existían en los grupos de WhatsApp y en las páginas de Facebook.

La evidencia de que se les pasó la mano a las autoridades de León y a su más conspicuo medio de comunicación, quedó en evidencia cuando el Secretario de Seguridad debió acudir a una estrategia alternativa de comunicación y difundir un mensaje en los grupos de coordinación de las diferentes colonias de la ciudad, para aclarar que no había saqueos y que no hicieran caso de rumores.

Hubiera sido bueno, lo sigue siendo, que Ramírez Saldaña explicara porque sus policías azuzaban a los dueños de comercios del centro para que bajaran sus cortinas ante el paso de una manifestación pacífica. O porque funcionarios de fiscalización levantaron el tianguis de juguetes de San Juan Bosco con el pretexto de posible vandalismo. Una investigación sería mejor: ¿se mandaron solos?

Criminalizar la protesta social es uno de los peores crímenes de un estado democrático. Maniobrar para descalificar mediante calumnias un movimiento social recuerda más al PRI de Díaz Ordaz que al PAN de Gómez Morín.

En cuanto a la prensa, resulta preocupante que un medio de comunicación líder no alcance a ver que el desprestigio que rodea a los políticos parte de la existencia de una sociedad más crítica, una que ya no se asusta con cacerías de brujas y petates del muerto.

Pero, en fin, cada quién sabe como invierte o dilapida su credibilidad.

A %d blogueros les gusta esto: