Arnoldo Cuellar

López Santillana, pulcritud en el lodazal

In Botepronto, Zona Franca on julio 25, 2016 at 3:38 am

La contingencia meteorológica que preocupó y afectó a los leoneses de diversas maneras, mostró una vez más la distancia que mantiene el actual alcalde de León con sus gobernados.

Aunque Héctor López Santillana ha aparecido pulcro, como siempre, en este fin de semana hubiera sido deseable verlo ligeramente empapado, con alguna mancha de lodo en el pantalón. Tanta asepsia recalcó algo que ya es constante en su actuar: su alejamiento de los verdaderos problemas de los ciudadanos a los que gobierna.

Primero en una oscura conferencia de prensa que se transmitió en el Periscope de algunos reporteros, porque el manejo de redes sociales propias no es la fortaleza de la actual administración de León, con un alcalde enfundado en una cachucha que le ocultaba el rostro, como si no quisiese dar la cara; y al día siguiente, con un video personalizado donde apareció titubeante y desenfocado, el alcalde leonés nunca conectó con las preocupaciones de sus gobernados.

En el video de ocho minutos, que sustituyó a una conferencia de prensa en forma con preguntas y respuestas, López Santillana destinó la mitad del tiempo a hablar de lo que se ha hecho para evitar inundaciones (al parecer sin éxito). La información que se hubiera querido escuchar, en cambio, era sobre los encharcamientos y desbordes, la cuantificación de los daños y un mensaje de aliento y solidaridad a la población, de parte de quien encabeza la comuna.

Otra parte importante la dedica el alcalde a exponer que se trató de una lluvia absolutamente inusual, algo que suena a justificación ante el caos que se generó en la ciudad y que se agravó por la falta de indicaciones oportunas de la propia autoridad. Los desastres ocurren, pero para eso existe la cultura de la prevención, Ningún caso tiene estar preparado para lo que cae en la cotidianidad.

Finalmente, el último tramo del video es destinado a ensalzar la labor de los cuerpos municipales de auxilio, cuando se supone que el mensaje va dirigido a la población abierta y su objetivo es orientar. Ya habrá tiempo para las felicitaciones, cuando las cosas estén en calma y no ahora, cuando todavía persisten los llamados de auxilio, sigue la amenaza de precipitaciones y abundan las quejas por la lenta respuesta oficial.

Sin embargo, incluso en el autoelogio hay imprecisiones, puesto que se atribuye el rescate de una mujer en el malecón, atrapada sobre su auto en la corriente, a un agente de tránsito; cuando éste, heroico en su actitud desde luego, fue auxiliado por elementos de protección civil que respaldaron la maniobra y que no recibieorn reconocimiento alguno.

Solo una ínfima parte del video, como no queriendo, se refiere a los daños provocados por el meteoro, hay en la infraestructura, en viviendas y en posesiones de particulares, con un vago compromiso de resarcimiento.

Los ocho minutos del video se complementan con fragmentos de la reunión de trabajo, desangelada y poco dinámica por cierto, que se realizó este domingo con la presencia de Miguel Márquez y varios funcionarios del gabinete estatal. Sin embargo, ni las palabras del alcalde ni lo que se quiso mostrar como una dedicada aplicación, logran corregir el (no) mensaje que se mandó en los primeros minutos de la contingencia: López Santillana no logra transmitir empatía, mucho menos liderazgo.

Y es peor aún: al poner al alcalde frente a la cámara sin apoyos de ningún tipo, lo dejan expuesto, titubeante. Si a ello se le agrega un texto insistentemente autojustificatorio, que apela a lo extraordinario del fenómeno y al “gran trabajo de las corporaciones”, que nadie ha visto, así como el anuncio de que ya se instaló un comité “de prevención”, cuando lo indicado era uno de atención a la emergencia, se redondea un fallo estructural en la comunicación entre este gobierno y sus gobernados.

En su comunicado, López Santillana habla de que ahora sí están listos para “prevenir” y “reaccionar”, cuando ni previno, ni está reaccionando.

Por si algo faltara, la administración municipal, una vez más, se vino a reactivar hasta que arribaron Miguel Márquez y sus secretarios, fortaleciendo con ello la idea de que la administración actual no pasa de ser una especie de virreinato, un poder delegado que, en la medida que se autoasume, renuncia a la autonomía del municipio.

Contra lo que muchos políticos ven siempre como una oportunidad de reafirmarse y sacar la casta, la emergencia meteorológica vivida en la ciudad de León, que no hidrológica como la menciona equivocadamente el texto del alcalde, no ha servido para conocer de qué está hecho López Santillana.

O a lo mejor sí y no es para grandes cosas.

  1. Muy acertado en observar lo significativo de laactitud de Lòpez Santillana y su lenguaje no verbal.
    Hay mucho simbolismo tambien en lo ocurrido: una ciudad que se hunde, que repite escenarios de otra inundación antiquísima, un claro retroceso a tiempos difíciles, mucho, en todos los sentidos. Así hay muchos otros que requeriría tiempo para describirlos pero que llevan a la misma conclusión: decadencia y fracaso.
    Siempre se vió lo gris de su personalidad, el nulo lideeazgo y lo nada propositivo de López Santillana.
    Se ha vuelto la comidilla de la ciudadanía.
    A estás alturas se sabe señalado, se ssbe analizado con observaciones verdaderas que le acentúan la inseguridad y el desagusto que evidención en sus videitos y su “respuesta”. Para mal de la ciudadanía y para su autoestina caída y en pique, faltan más de 2 años para que concluya.
    Al final da lástima el pobre!.

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