Arnoldo Cuellar

Un senador que rompe la ley

In Botepronto, Zona Franca on julio 18, 2016 at 3:49 am

Gerardo Sánchez, senador del PRI, logró que el INAH se desistiera de sus dictámenes para reordenar el espacio urbano de Guanajuato, en beneficio de 21 empresarios restauranteros y en detrimento del resto de los ciudadanos.

En plena campaña hacia las contiendas del 2018, ya no en busca de una candidatura pues esa la tiene ganada sin sombra de duda ante la desaparición de sus contrincantes internos, sino avanzando en la contienda contra el PAN, el senador priista Gerardo Sánchez acaba de hacer un movimiento que muestra al mismo tiempo su fortaleza y sus debilidades.

Se trata de un asunto que podría ser menor en el panorama de conflictos que empiezan a asomar en el estado, pero que tiene una gran importancia para la ciudad de Guanajuato, donde se escenificó este lance.

Nos referimos al intento de reordenamiento del uso del espacio urbano por parte de bares y restaurantes que paulatinamente se han extendido bajo decisiones discrecionales de distintas administraciones municipales.

Tras la emisión de un oficio de la oficina técnica de la delegación del INAH que emite 21 dictámenes con medidas para otros tantos comercios a fin de limpiar el espacio invadido y limitar el uso por particulares, en el entendido de que el ayuntamiento estaba obligado a hacerlas cumplir, se produjo la rebelión de los restauranteros de Guanajuato que no se basó en argumentos sino en descalificaciones y peticiones de cese de funcionarios.

Ese fue el reclamo que recogió el senador priista Gerardo Sánchez en una reunión por demás equívoca en la composición de sus asistentes, pues mezcló reclamos gremiales con otros de tipo estrictamente político y partidista.

En esa conspiración, realizada el fin de semana pasado en el Hotel María Cristina de la capital del estado, se habló tanto de frenar al delegado del INAH como a los integrantes del ayuntamiento favorables a esa posición. Pero también se criticó al gobierno estatal llegando al extremo de revivir una vieja y absurda cantinela priista: que los panistas se quieren llevar la sede de los poderes a León.

Allí se pudieron ver personajes como Eduardo Knapp Aguilar, el propietario del deplorable funicular que estuvo al borde de provocar una tragedia; el exalcalde Luis Felipe Luna; la exdiputada Esther Garza y el anterior munícipe Luis Gutiérrez, cuya administración está sometida a investigación sobre todo en el área de obra pública.

Así, el reclamo de los restauranteros de mantener sus privilegios intocables se mezcló, inextricablemente, con reivindicaciones políticas del PRI y, con ello, se subieron de lleno a la campaña del 2018 de la mano de Gerardo Sánchez.

Más cuidadoso, el restaurantero Ricardo Herbert, cercano a los gobiernos panistas, declinó aparecer en esa foto, aunque luego permitió que se colgara una manta en uno de sus negocios, exhibiendo los impúdicos reclamos del gremio.

Derivado de la gestión, el senador Sánchez García se movió con rapidez desde su posición de presidente de la Comisión de Cultura del Senado, pues su mano se puede adivinar en el retraimiento de la postura del INAH en sus oficinas centrales, donde se decidió dejar sin apoyo a su delegado en Guanajuato y desconocer el carácter obligatorio de los dictámenes del INAH, para dejarlos en simples “recomendaciones”.

Así lo han dejado en claro dos funcionarios: el Coordinador Nacional de Centros INAH, José María Muñoz Bonilla y el Coordinador Nacional de Monumentos Históricos del mismo instituto, Arturo Balandrano Campos, quienes han planteado que “los dictámenes son perfectibles”.

La situación le quita presión al alcalde Edgar Castro Cerrillo quien parecía enfrentado a una situación límite si se veía obligado a aplicar las conclusiones del INAH o, peor aún, si decidía enfrentarla con una votación dividida de su cabildo.

Sin embargo, el tema dejará ampliamente insatisfechos a los habitantes de la capital que ven con frustración como unos cuantos negociantes han hecho suyo el espacio público mientras en contrapartida prestan unos pésimos servicios.

Pareciera la broma de un meme, pero lamentablemente no es así, se trata de la frase de una improvisado mesonero de la capital del estado que invade el arroyo en la Plaza de la Paz, quien les respondió a sus amigos cuando le reclamaban la mala calidad de su café: “pero es que solo van turistas, nunca regresan”.

De esta manera, atendiendo el reclamo de un grupo de interés específico y ejerciendo su capacidad de coerción sobre la alta burocracia federal, Gerardo Sánchez el principal aspirante priista a la gubernatura de Guanajuato, lo único que ha hecho es contraponerse con una ciudadanía cada vez más harto de los privilegios que se dispensan desde el poder a unos cuantos, pasando por encima de leyes y reglamentos.

Pues sí, Gerardo Sánchez, a no dudar, tiene poder hoy por hoy; penosamente, no sabe emplearlo más que para hacer constar que el PRI nunca cambió, como le pasa al resto de su generación.

  1. Así como los políticos sumados a los comerciantes realizan reclamos para el uso de espacios que originalmente son públicos, cambiando prácticamente de hecho y no por derecho el uso de suelo, deberían asumir en la medida del área que ocupan y explotan como área comercial, la obligación y el deber de pagar alumbrado público, limpieza, vigilancia y costos de mantenimiento de las áreas, y no sólo montarse en el caballo de la administración publica

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