Arnoldo Cuellar

Héctor López: el factor confianza

In Botepronto, Zona Franca on mayo 11, 2016 at 3:23 am

El alcalde de León no ha dilapidado su capital personal con frivolidad y dislates, como le pasó a Bárbara Botello; pero tampoco logra convertirse en un líder y el tiempo está corriendo.

Definitivamente y aunque en muchos aspectos la administración municipal no haya mejorado sustancialmente las deficiencias de su antecesora, Héctor López no es Bárbara Botello.

Aquella característica personalidad de la exalcaldesa y hoy diputada federal, polarizante y litigiosa, dista mucho de la parsimonia y el talante afable del actual alcalde de León.

La primera medición independiente de la administración panista de León, luego de poco más de medio año de ejercicio, resulta contrastante, pero muy explicable: los leoneses no ven claro para dónde va su administración, pero siguen confiando en López Santillana, en su personalidad y en su fama pública.

Eso significa que la apuesta se dobla, lo que aumenta el riesgo. A los votos obtenidos en junio del año pasado, muchos de ellos provenientes de la decepción acumulada con Bárbara Botello y una alternancia fallida, hoy se suman los de aquellos que siguen concediendo “el beneficio de la duda” a un equipo que se ha tardado demasiado en su curva de aprendizaje.

López Santillana debe cobrar conciencia de que los habitantes de la ciudad esperan mucho de él. No solo que mejore un poco por encima de los yerros de Botello, sino que en verdad empeñe su historia y su palabra en mover a la ciudad en un salto cualitativo.

Por ello, la prioridad de este momento debe ser la evaluación rápida y sin contemplaciones de un equipo que no ha logrado que los ciudadanos de León identifiquen con claridad cuales son las prioridades de su gobierno y para donde camina la administración.

El alcalde debe empezar a pensar como hombre político y ya no solamente como el coordinador de un equipo que rinde cuentas a un jefe. Hoy, le rinde cuentas a todos los ciudadanos y no parece haber tiempo para perder.

Lejos de la frivolidad de Bárbara Botello, que le hizo perder muy temprano las expectativas que se habían cifrado en un cambio de siglas en el gobierno municipal, López Santillana solo está obligado a dar resultados, sin distraerse en las tentaciones de la construcción artificial de carisma o el futurismo desbordado.

¿Será capaz de hacerlo? Esa es una inquietante pregunta que el propio alcalde debe hacerse a sí mismo en su interior. No hay responsabilidad más grave de que la de un representante que ha logrado proyectar una imagen de solvencia, máxime en tiempos complicados como los actuales.

Podríamos decir que hoy la obligación de López Santillana es estar a la altura de la confianza que le sigue siendo dispensada y que no puede durar mucho, sobre todo, si no es correspondida.

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