Arnoldo Cuellar

Eduardo Sojo, ¿el caballo negro?

In Botepronto, Zona Franca on febrero 2, 2016 at 3:47 am

Márquez incorpora al exdirector de Inegi a su equipo, en el consejo de Iplaneg, con lo que busca proyectar una mejor imagen nacional, pero también engordar a su famélica caballada para 2018.

Eduardo Sojo Garza Aldape, exdirector general del INEGI, exsecretario de Economía federal y ex Coordinador General de Políticas Públicas de la presidencia de la República, será el próximo presidente del consejo consultivo del Iplaneg, el órgano destinado a la planeación del desarrollo y el crecimiento de Guanajuato, por invitación del gobernador Miguel Márquez.

Se trata de una noticia a todas luces relevante. Tras haber colaborado con tres presidentes de la República, los dos que ha tenido el PAN y el priista que los sucedió, Eduardo Sojo regresa a la entidad donde comenzó su carrera de servicio público, tras un exitoso paso por la academia.

De la mano de Vicente Fox, gobernador del estado, el académico Sojo dejó el cubículo universitario, donde había tenido logros como el de la publicación de un trabajo de investigación junto con el Nobel de Economía Lawrence Klein, además de textos de su autoría en el terreno económico.

Su paso por el servicio público fue meteórico, como el del propio Fox. Sin embargo, a diferencia de su jefe de una década en la gubernatura y la presidencia de la República, Sojo sobrevivió y colaboró con Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, cerrando su desempeño en una labor autónoma al frente del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, donde su trabajo gozó siempre de gran credibilidad.

Concluido ese encargo, hace pocas semanas, Sojo recibió la invitación de Miguel Márquez para acompañarlo en una posición que puede ser enormemente simbólica, pero también interesantemente práctica: la conducción del organismo que busca orientar el desarrollo del estado a través de una planeación ordenada de la inversión pública.

Es un puesto que puede servir de adorno para una figura emblemática del sector privado, como ha ocurrido en el pasado; pero que también puede ser dotada de un enorme contenido si se tiene el tiempo, la disposición y los conocimientos para hacerlo.

Con su decisión, Márquez hace una jugada de varias bandas y, de paso, pone en evidencia que no quiere descuidar ninguno de los terrenos en los que su intervención será decisiva en los próximos meses.

Sojo le aporta lustre a su gobierno, justo cuando más lo necesita, pues se dispone a incursionar en el escenario nacional como un potencial aspirante a la candidatura panista para la presidencia de la República. Tener en su equipo, así sea como presidente de un consejo, a un político de talla nacional, le suma a la tarea de construir una imagen. Es la misma razón, por ejemplo, que ha frenado la salida de Javier Usabiaga de la Secretaría de Desarrollo Agroalimentaria, que tantos han vaticinado.

Pero no es la única utilidad. De forma casi automática, Márquez engorda la famélica caballada de los aspirantes a sucederlo.

En vista del nulo crecimiento de Éctor Jaime Ramírez y Diego Rodríguez; de la animadversión a Fernando Torres; de los inconvenientes asociados a Humberto Andrade; y de los imponderables que puedan lastrar al triunvirato leonés de Carlos Medina, Héctor López y Luis Ernesto Ayala, Márquez está tomando previsiones.

Como prospecto, Sojo tiene fortalezas innegables en su cartel nacional, en el aprecio que le tienen los principales grupos económicos del estado y en sus propias capacidades. Sus debilidades vienen de su nula identificación con el aparato panista, lo cual sería ampliamente suplido por la operación del propio Márquez.

Sin duda es temprano para las definiciones, pero también para los descartes. Márquez requiere primero de afianzar su propio periplo hacia la carrera nacional panista, para después estar en condiciones de dictar las reglas de la sucesión local.

Por lo pronto, el mandatario deja claro que está dándole vueltas a los temas tácticos que se le vienen encima y que no se resignará a los acontecimientos.

Y lo otro que puede preverse es que Sojo, al frente del Iplaneg, hará una labor que estará años luz por delante del amateurismo de los empresarios que le antecedieron. Conocedor del tema y del terreno, deberá dejar en claro que tiene ideas para ese Guanajuato que ha crecido de la mano de las políticas públicas que impulsó cuando iniciaba su incursión gubernamental.

Si hace eso, ya será mucho más de lo que hasta ahora han mostrado sus eventuales competidores.

Ahora sí, parece que la carrera por el 2018 comienza.

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