Arnoldo Cuellar

El PAN perdona la corrupción del PRI en León

In Botepronto, sinembargo.mx, Zona Franca on diciembre 3, 2015 at 4:00 am

Al agravio del desorden y la corrupción de la pasada administración PRI-Verde, se podría sumar la impunidad propiciada por ineficacia de la nueva administración.

Los síntomas de la corrupción ejercida por el gobierno priista que recuperó León en 2012, tras 24 años de gobiernos panistas, abundan. Algunos han sido explorados con consistencia por medios de comunicación, otros son padecidos cotidianamente por la población.

El PAN se benefició directamente de la intensa percepción de ineficacia, frivolidad y deshonestidad del gobierno que encabezó Bárbara Botello Santibáñez, hoy vicepresidenta del Congreso de la Unión por obra y gracia de César Camacho, al ganar sin dificultades las elecciones de junio de este año.

La crisis política motivada por el desplome del gobierno barbarista obligó a este partido a retirarla del poder mediante el otorgamiento de una diputación plurinominal, al mismo tiempo que se postulaba a un expanista como candidato, José Ángel Córdova, buscando con ambas medidas revertir la baja en las preferencias electorales tricolores. La estrategia no funcionó.

Bárbara Botello, fue cobijada por la estructura del gobierno federal que valoró su triunfo electoral, simultáneo al de Enrique Peña Nieto, como una hazaña política, lo que le hizo conseguir inversiones históricas con recursos extraordinarios. El presupuesto de obras de la ciudad se multiplicó varias veces.

Sin embargo, la estela de corrupción que dejaron cada una de esas realizaciones, por sobreprecios, concursos amañados y obras inconclusas, provocó no solo que le fuera negado todo reconocimiento por la población, sino incluso que aumentara el desprestigio a niveles inimaginables.

Hoy prácticamente, Bárbara Botello no se puede parar en León. Se sabe que ha recibido muestras de repudio en lugares públicos. Prácticamente ha cambiado su lugar de residencia al Distrito Federal.

No obstante, la nueva administración panista, encabezada por Héctor López Santillana, ha sido incapaz de formular un discurso público que busque reparar los daños de la incuria de sus antecesores, echar a andar de nuevo al gobierno e investigar con profesionalismo y acuciosidad las irregularidades cometidas.

Producto de su desesperación, esta semana una esperada conferencia de prensa para hacer un “corte de caja” de lo recibido, resultó totalmente anticlimática. López Santillana concluyó que le entregaron una maquinaria desvalijada e inservible, pero no tiene elementos para responsabilizar a nadie.

El edil panista tasó los faltantes para concluir el actual ejercicio en 300 millones de pesos, un 7.5 por ciento del presupuesto anual del municipio, pero no tiene en las manos un solo señalamiento sólido de los responsables de ese desorden.

Hay, sin embargo, explicaciones no aludidas por el nuevo gobierno, como las propias complicidades que desde el Partido Acción Nacional se establecieron con Bárbara Botello a lo largo de su administración.

Uno de los asuntos con mayores sospechas de corrupción fue la concesión del servicio de recolección de basura de la ciudad, entregado por 20 años a una empresa de Monterrey, Red Recolector, misma que ha sido relacionada con casos de sobornos a funcionarios en otras regiones del país.

Derivada de esa concesión, el costo de la recolección de basura para el municipio se incremento en un 80 por ciento, mientras la frecuencia de paso de los camiones recolectores disminuyó de diario a tres veces por semana.

El negocio es redondo, la inconformidad de los ciudadanos también. Diversas encuestas mostraron que el otorgamiento de esa concesión fue el principal punto de quiebre en el divorcio del gobierno priista con la ciudadanía leonesa.

Sin embargo, Red Recolector es una empresa que ha tenido vínculos profesionales, reconocidos, con un destacado panista, el exgobernador Carlos Medina Plascencia, hoy sindico del municipio y quien se dedicaba a abrir puertas a esta y otras empresas ante gobiernos de su partido en todo el país, a cambio de jugosas comisiones.

¿Fue Carlos Medina el agente que trajo a Red Recolector a negociar con el gobierno priista? Hay versiones que lo afirman, mientras el lo niega rotundamente. Sin embargo, lo cierto es que la nueva administración se encuentra lastrada para tratar de renegociar las leoninas condiciones de una concesión que, por si algo faltara, está indexada al tipo de cambio peso-dólar, con las funestas consecuencias que eso implica en estos días.

Así, la percepción flagrante de corrupción de la administración priista, sancionada políticamente por los electores en las urnas, corre el riesgo de quedar impune ante la ineficacia y la complicidad de un gobierno panista que ya se benefició de la postura crítica de los ciudadanos, pero que seguramente les provocará una frustración al verse incapaz de esclarecer los malos manejos que se hicieron con los recursos del municipio.

Es la nefasta rueda de la fortuna que tiene a la política mexicana en los peores niveles de aceptación desde que existen las mediciones: no te persigo para que tu no lo hagas conmigo, hoy por ti mañana por mí.

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